El día que la tele desapareció

18/03/2010

No hace muchos años, al llegar a casa a mediodía siempre se seguía la misma rutina: dejar las cosas, ponerse las zapatillas, encender la tele, poner Antena 3, oír Los Simpson de fondo mientras preparabas la comida (las escenas podías recordarlas perfectamente en tu mente ‘gracias’ a tanta repetición), sentarse a comer, ver las noticias del deporte en Telecinco, el tiempo, anuncios, un nuevo capítulo de Al Salir de Clase y ya estabas dispuesto a empezar la tarde. Sinceramente ahora no recuerdo cuando fue la última vez que puse uno de esos dos canales en mi televisión.

Y no, no es que el apagón analógico me haya convertido en una de sus despistadas víctimas.

La televisión ha pasado a ser un mueble en mi casa que sirve para menos que el botellero vacío que Luis y Mateo se encargaron de dejarme fiesta tras fiesta. En la época en que cada vez hay más y más canales, temáticos de todo tipo, nuevas cadenas que supuestamente ampliaban el abanico de posibilidades (cuando a la larga sólo multiplicaron el número de basura) y televisores de mayor calidad, yo me bajé del tren en marcha.

La pantalla del ordenador ha sido la sustituta. Todo el deporte en directo (desde el soporífero partido del Racing semanal hasta las carreras de Formula1 pasando por absolutamente todos los partidos de la NBA y la NHL de madrugada), las últimas películas, las series escasas horas después de ser estrenadas en EE.UU., los vídeos de Youtube… han aparcado a la televisión a un lugar entre obsoleto y olvidado. Y no soy el único (según un estudio de Mediascope Europe, los españoles pasan 13,6 horas a la semana en internet por 13 ante la tele)

¿Podría algún día la televisión volver a ganarme como adepto? ¿O ésto es un punto de no retorno como el día que se aparcaron los casettes y las cintas VHS? ¿Habrá futuro en la relación yo-televisión?

2 reacciones a “El día que la tele desapareció

  1. Tienes toda la razón… estoy totalmente desconectada de la tele. Antes la teniamos en la habitación… ¿te acuerdas que no nos dejaban encenderla hasta acabar los deberes y se creaba una gran impaciencia? Ahora sin ordenador no podemos vivir. Mi rutina es levantarme, encender el ordenador (pa encima es lento) y abrir el emule, para que todo vaya descargando, y asi de noche, antes de dormir te ves un par de capitulitos sin anuncios y en versión original y subtitulada de las series americanas. Y la comodidad de elegir que peli vemos hoy, tapaditos con la manta y comiendo palomitas de microondas.. los ultimos estrenos a la carta.

    Igual no nos amigamos con la tele en un tiempito. Con nosotros el negocio de la TDT no funciona…

  2. Mi ordenador rara vez se apaga… pero bueno, los Simpson a mediodía en A3 aún los pillo de vez en cuando :)

    (Ay, ¿qué sería de nuestra concepción del mundo sin ‘Al salir de clase’?)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Juan Hernando García
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: juan@ciudadanob.com.
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.