Estación de metro

No te cierres puertas a ti mismo

08/01/2015

[02/53] No quiero convertir este blog en un pseudo-consultorio, ni volverme un coach o uno de esos personajes que va soltando obviedades sobre productividad y felicidad. Pero sí que me preocupa la cantidad de gente que, llevada por la situación actual económica y de paro, termina por tirar la toalla. Y con ellos me gustaría compartir algunas historias que muchos ya conocéis sobre mí, porque sois parte de ellas.

El resumen de este post, por si te interesa poco o nada lo que viene a continuación es que nunca sabes dónde ni quién va a ser la persona que puede cambiar tu vida. Y no hablo del amor –que también–, sino del ámbito profesional. Por eso hay que maximizar las oportunidades de conocer gente nueva, de ampliar las redes de contactos, de crear lazos de amistad con personas interesantes de todo tipo de campos y estar siempre alerta para echar una mano donde puedas, porque estos gestos suelen ser recíprocos.

Obviamente, en el número 1 de estas historias está Javi López. La persona que me arrastró con él a GPMESS, la startup a la que he dedicado los dos últimos años y pico de mi vida y a la que debo tanto. ¿Quién diría que nos vimos por primera vez en un curso sobre Coolhunting y cazadores de tendencias en Santander? Corría el año 2010 y ambos estábamos en situaciones de incertidumbre en cuanto al trabajo. Me apunté a ese curso que organizaba EJECANT, y al siguiente, y al siguiente. Volvimos a coincidir y ese informático que aún pronunciaba g-o-g-l-e, acabo haciéndose un gran amigo. Uno que después me convenció para apuntarme a Yuzz Cantabria. Y a irnos a Bruselas. Y a vender camisetas online. Y a crear una aplicación que podía cambiar el mundo. Tres años antes éramos unos coolhunters sin futuro.

Claro que si hablamos de situaciones raras para conocer a alguien, ¿qué tal si coincides con un español en mitad de Chequia mientras él está haciendo el Camino de Santiago desde el punto más al norte de Europa y tú buscando trabajo en un país en el que no controlas el idioma? Ahí conocí a Andrés Fraga, un fotógrafo que mientras caminaba más de seis mil kilómetros en su proyecto 6MPasos con su compañero Coru, hizo parada en la ciudad en la que yo estaba viviendo y gracias a su prima Ana, que yo conocía de la época del IRC y el Fotolog, quedamos a tomar unas jarras de cerveza. De allí surgió una invitación a irme a Galicia y de posibilidades de trabajos conjuntos. Y aquí estoy viviendo, llevamos más de tres años compartiendo proyectos y seguro que son muchos más.

Y es que unas cervezas son siempre una buena excusa para conocer a gente aleatoria, como a Jakub, un checo al que me encontré por primera vez en una fiesta Erasmus y después fue una especie de ángel de la guarda en un país extranjero. O los eventos relacionados con tu área de especialización, como el Frontenders de Valencia que terminó en un tweet al día siguiente que nos acercó a Santi, al que contratamos como desarrollador de GPMESS. O cualquier otra tecnología, del chat a las redes sociales, donde conocí a Vicen, un compañero de aventuras tecnológicas, musicales, deportivas o gastronómicas. O, simplemente, el sentarte junto a alguien que está solo y presentarte, como hice con mi gran amigo Dani el primer día de instituto.

Todos estos ejemplos tienen en común que el resultado final superó con creces cualquier expectativa de un primer contacto casi aleatorio. Y que si no hubiera dado ese paso, me hubiera cerrado un montón de puertas que me han permitido llegar a donde estoy ahora. Así que no os quedéis ahí parados y adelante, es vuestro turno.

3 reacciones a “No te cierres puertas a ti mismo

  1. Como me suena todo. Sin duda una de las cosas mas importantes son los contactos. De todo tipo. Para bien o para mal te pueden sacar se un apuro o dar una oportunidad. Cosas del destino. A seguir publicando!

  2. El pasado fin de semana se celebró en Pontevedra la primera edición del Rails Girls Galicia. Un taller de programación para aprender desde lo más básico de crear una web a dar los primeros pasos con Ruby on Rails, y todo en un fantástico espacio como es el Espacio Arroelo, un centro de coworking en pleno centro de la ciudad. Aprovechando que ahora vivo aquí (oh cielos, no he esperado al post resumen de 2016 para contarlo, menudo spoiler) me pasé hace un par de semanas por el Arroelo y me invitaron a dar una charla en el evento Rails Girls.
    Fast forward a hace unos días, estuve toda la semana malo y no pude ir más que el sábado un momento a saludar y a vivir el ambiente fenomenal que tenían allí montado. Aún así, tenía preparado lo que iba a contar en mis cinco minutos titulados como este post: “Forma parte de una comunidad, crece y enriquece”.
    La mayoría de nosotros, cuando hemos estado en charlas, eventos o similares, rodeados de otras personas de nuestro campo, tendemos a agachar la cabeza y sólo escuchar. Porque “qué voy a decir yo si esta gente sabe mucho más” o “seguro que meto la pata o se piensan que soy un novato y no merece la pena ni escucharme“. Esto, que tiene nombre y se llama síndrome del impostor (os recomiendo esta charla de Sonja Leix en la WordCamp Europa) es algo que esa gente a la que te da miedo molestar, siente también. ¿Cuál es la diferencia? Dar el paso y hablar tranquilamente.
    Yo hace un año llegué a un evento sobre WordPress en Santander, que ni siquiera sabía que existían después de años trabajando con la herramienta, y no conocía a nadie. En el último año he colaborado con la traducción de un montón de plugins muy usados, he respondido y preguntado en el foro de soporte, estoy organizando la primera Meetup de WordPress en Pontevedra, he viajado hasta Sevilla compartiendo AirBnB con gente que prácticamente he conocido vía Slack y en unas semanas voy a ser ponente en la segunda WordCamp santanderina. ¿Qué pasó este año? Descubrí la comunidad de WordPress.
    La comunidad no es más que un grupo de gente, como vosotros o como yo, dispuesta a echar una mano a cualquiera, sea del nivel que sea. Todo el mundo puede enseñar lo poco o mucho que sepa. Todo el mundo puede dedicar diez minutos a charlar de un tema que nos apasiona a todos. Se forjan amistades y dejas de ver a la gente como competidores para verlos como relaciones claves a nivel profesional. Aprendes y creces a todos los niveles. Y te das cuenta que igual que hay personas que te ayudan a ti, tú puedes ayudar a otras personas que están en el mismo sitio en el que estuviste tú hace un día, una semana o un mes.
    Por eso, lo importante de estos eventos, más allá de aprender WordPress o Ruby on Rails, es hablar y conocer a otras personas. Para eso se lleva el nombre colgado del cuello, para que sea más fácil romper el hielo. Así que entre pincho de empanada o tapita de anchoas, no dudéis en acercaros al que tengáis al lado y saludar. Nunca sabes si esa persona es la que te puede cambiar la vida y creedme, son cosas que pasan.






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