Recuerdos de Raül López

Cómo Raül López cambió la vida a un chaval de Santoña

22/04/2016

En 1998, nada era como hoy

El 30 de abril de 1998, con poco más de 18 años, Raül López debutaba en la ACB con mi equipo de toda la vida, el Joventut. Por esas fechas yo aún no había cumplido 15 y, aparte de estar todo el tiempo que podía echando unas canastas en las pistas de las monjas o en el Secadero, tenía un módem de 28.800 baudios que hacía ese ruido tan característico al conectarse a la red. A Internet. No había mucho que hacer por allí, suscribirse a alguna lista de correo electrónico y navegar por alguna web que encontrabas en Geocities o buscando en Altavista. Aún faltaban muchos años para que Google llegara a su apogeo y lo más revolucionario era Hotmail, que acababa de ser comprada por Microsoft.

Mi hermano, que era el que siempre puso la tecnología en casa, dejó caer una de esas revistas de ordenadores que venían con un CD de demos de programas. Uno de ellos era el FrontPage. Un programa para hacer páginas web que no parecía nada complicado: una tabla por aquí, un texto por allá, unas negritas, un par de gifs, un botón de optimizado para Internet Explorer a una resolución de 800×600 y ya estaba. Luego subías los archivos a un alojamiento gratuito en la red y voilá, tu web ya estaba disponible para todo el mundo. En ese momento me pregunté, ¿de qué puedo hacer yo una página web?

Al principio pensé en lo más cercano, mi propio pueblo: Santoña. Podía hacer una web para contarle al mundo lo bonito que era. Luego pensé que eso era un proyecto algo aburrido, porque una vez creara las páginas, ya se habría terminado, el pueblo no iba a cambiar. Quería algo que me tuviera más entretenido. La NBA siempre ha sido una pionera en la red y ya en aquella época era una de las páginas que más visitaba porque se actualizaba cada poco. Baloncesto. Es mi otra gran pasión. La Penya. La cantera. Algún jugador. Mi próximo Villacampa. ¿Cómo se llamaba el chico este que había debutado el otro día con el primer equipo? Raül.

La famosa web de Raül López

Y así, con los datos de un par de partidos, su ficha personal, una foto y un fondo que simulaba el parquet de una cancha, empezó el proyecto de la web de Raül López. En aquella época, para dar a conocer una web tenías que darla de alta en directorios especializados, en plan Webs de deporte – de baloncesto – jugadores y así la gente interesada en ese tema, llegaba a ellas. Para mi sorpresa, los primeros meses recibía bastantes visitas y eso me animaba a seguir actualizándola. No recuerdo la cronología exacta de lo que fue ocurriendo pero sí los mejores momentos:

  • Recuerdo un día que la familia de Raül, creo que un hermano, me contactó por correo, porque les gustaba lo que estaba haciendo y colaboraron mandándome fotos de cuando era pequeño y jugaba en su Vic natal.
  • Recuerdo la noche en que me entrevistaron en Radio Ciutat de Badalona para preguntarme cómo se me había ocurrido hacer esto y cómo lo hacía. Me pusieron con Raül en directo y no sabía ni qué decir, estaba atacado.
  • Recuerdo conseguir que entrenadores como Aíto García Reneses o Pedro Martínez me contestaran correos para darme sus impresiones sobre Raül, su proyección y sus capacidades.
  • Recuerdo hablar con él más tranquilamente y cómo me invitó a un torneo en Torrelavega previo al famoso Mundial Junior de Lisboa’99. Ahí fui con dos amigos que pudimos ver a esos chavalitos como Navarro, Felipe Reyes y un tal Pau Gasol jugando en un pabellón semivacío.
  • Recuerdo ver la semifinal y la final de ese Mundial con mi familia todos juntos delante de la tele, porque era la selección y porque jugaba el chico ese de la página web.
  • Recuerdo los partidos de la Penya contra el Cantabria Lobos. El día que pude ir a verlos entrenar y hablar con Raül, Julbe y hacer que todo el equipo me firmara un balón de basket (vaciles de Andreu y Swinson incluidos).

Recuerdos de Raül

  • Recuerdo ir cada semana a comprar la Gigantes y hasta comprar El Mundo Deportivo por si salía alguna entrevista o artículo sobre Raül y poder enlazarlo en la página web.
  • Recuerdo hacer amigos en Badalona, una ciudad a más de 600 kilómetros de mi casa. Gente que me ayudó con la web, gente que me envió vídeos, gente que compartía mi pasión por la Penya y entendían a un chaval que vivía tan lejos (y a algunos que pude conocer finalmente en el 2014).
  • Recuerdo cuando publicaron una carta de mi amigo Nacho en Gigantes hablando de la web y cuando sin esperarlo, hablaron de la página en Generación+, el programa de Andrés Montes y Epi. ¡Y dijeron mal la dirección! ¡Y la página estaba caída! Pero aún recuerdo cómo me iba el corazón cuando lo vi en directo.
  • Recuerdo la noche del draft del 2001 cuando fue seleccionado por Utah Jazz en el puesto 24, siguiéndolo en directo por la red y mandándole un SMS para felicitarle.
  • Recuerdo su lesión, con la que me entristecí y pude hablar con él días después para ver qué tal iba.
  • Recuerdo el verano en que se marchó a mi club menos favorito, el Real Madrid, el equipo de toda mi familia y contra el que yo siempre iba. Los jaleos de Florentino Pérez, los derechos de imagen que estaban de moda y el tener que quitar lo de ‘Web Oficial’ de la página.
  • Recuerdo sus partidos en la NBA. ¡En la NBA! El tercer jugador español en la historia en jugar allí. Un chaval que apenas era un par de centímetros más alto que yo pero que había trabajado lo indecible para llegar a lo máximo.

Después podemos decir que nuestras carreras se separaron. Él estuvo en Girona, Madrid, Khimki y Bilbao. Yo pasé a la universidad y mi tiempo libre para mantener la web se redujo y terminó por desaparecer. Y de ahí a Brno, Valencia y Marín. Siempre he seguido su trayectoria, pero ahora es mucho más fácil con todos los periódicos online, cientos de vídeos resúmenes en YouTube y las redes sociales. Antes, cuando había que recolectar docenas de revistas y periódicos y escanearlos, o tener un amigo con una capturadora de vídeo que pasase esos mini resúmenes de la televisión catalana a formato .mpeg o .avi… ¡eran otros tiempos! ¡Batallitas del abuelo!

Y de repente, Raül se retira y yo tengo una empresa

Este domingo Raül jugará su último partido en Badalona, donde espero sea recibido con una histórica ovación. Han pasado 18 años desde su debut y yo tampoco soy ya un crío. Creo que Raül puede estar orgulloso de todo lo que ha conseguido durante su carrera. Y, aunque no lo sepa, también puede estarlo indirectamente de lo que provocó en mí.

Después de la web de Raül López vinieron muchas otras páginas web. Aprendí todo el HTML que había que aprender. Aprendí Flash y ActionScript. Aprendí CSS. Aprendí Javascript. Aprendí WordPress. Y sigo aprendiendo. ¿Cómo no iba a hacerlo? Internet permitió que el chaval que mandaba callar a toda la familia cuando en Tablero Deportivo de RNE repasaban los marcadores de la ACB para saber cómo había quedado el Joventut, conociera a su ídolo, a los jugadores de su equipo favorito, fuera entrevistado en radio, apareciera en los programas más importantes de basket del país, intercambiara emails con entrenadores míticos, tuviera entradas y camisetas regaladas siempre que quiso y consiguiera todo lo que quería.

Ahora llevo todo eso que aprendí a los clientes de Vertixe para que tengan unas webs estupendas, pero sobre todo, para intentar que ellos también consigan lo que sueñan, sea vender, sea ganarse la vida, sea lo que sea. A algunos os parecerá una historia absurda o difícil de creer, o que me he venido arriba uniendo los puntos hacia atrás como decía Steve Jobs, pero es seguro que si no me hubiera enganchado en su día a las páginas web con la de Raül, hoy no sería un desarrollador que se gana la vida con esto.

¡Muchas gracias por tu magia, Raül! Y si algún día lees esto, te cambio el tomar unas cañas en algún lugar del país por un archivador lleno de fotos, entrevistas y revistas de los primeros años de tu carrera ;)

4 reacciones a “Cómo Raül López cambió la vida a un chaval de Santoña

  1. Bonita historia Juan. Algo me dice que esa caña acabará llegando y abriendo alguna puerta… Aunque te vas a quedar sin archivador!

  2. Los que me conocéis sabéis que me encantan las historias. Y conocer a gente. Me gusta acordarme cómo conocí a mi mejor amigo del colegio, a mi mejor amigo del instituto, a mi nueva pandilla de la universidad, a mis socios en muchas aventuras profesionales, a mi mejor amiga o a la chica que es mi media mitad. En el 2016, además, he conocido a un grupo de gente, profesionales de la web, que me ha acogido desde el primer día dentro de su comunidad. Son cosas que pasan.
    Recuerdo cuando empecé con las páginas web la cantidad de tiempo que dedicaba a buscar información y a leer lo que decían los expertos americanos (o angloparlantes) sobre cualquier cosa. Nunca me planteé que hubiera gente no tan lejos de mí con las mismas inquietudes. A menor escala, también recuerdo cuando quise montar mi empresa hace no tanto, desde mi habitación en casa de mis padres de Santoña. ¿Habría más gente haciendo lo mismo que yo?
    En ese caso el programa Yuzz fue la respuesta a la pregunta. Un lugar donde nos juntamos 15-20 personas con las mismas inquietudes, antes de que lo de emprender se desgastara a más no poder, y avanzamos juntos en un montón de aspectos para ir logrando nuestros objetivos. No estaba solo, ni siquiera en un lugar tan pequeño como Cantabria.
    Y ahora, de repente, cuando por fin encarrillo (o especializo) mi carrera profesional, empiezo a encontrar a gente similar, que se preocupa por lo mismo que me preocupo yo, que ve el mundo más o menos de una manera parecida y que se esfuerza en convertirlo en algo un poco mejor con las habilidades que tenemos.
    La web, el frontend y el futuro
    No es la primera vez ni será la última que hablo sobre la web y su futuro. Siempre me ha parecido fascinante lo sencillo y a la vez tan complejo que es este mundo. Las infinitas posibilidades que se abren ante cualquiera con un ordenador y una conexión a Internet (y el poco partido que muchas veces se le saca). Y que todos damos por hecho que lo que tenemos ahora seguirá siendo siempre así, como si no estuviera amenazado continuamente por empresas gigantes y planes malignos.
    El código abierto, los estándares, la accesibilidad… son términos que muchos conocemos, defendemos y colaboramos en lo que podemos con ellos. Este año he participado activamente en la comunidad de WordPress, un proyecto que ya hace correr el 27% de las webs de todo el mundo y he conocido a gente espectacular. Mucho de lo vivido irá en el post resumen del año que sale en los próximos días. Pero me gustaría destacar que existe mucha gente anónima para la gran mayoría del mundo que permite que disfrutemos la web, tal y como es hoy, con un montón de trabajo altruista.
    Los diseñadores / desarrolladores de frontend (la parte que se ve de una web) siempre estamos entre dos aguas, ni solemos ser diseñadores gráficos ni unos programadores informáticos al uso. Pero nos adaptamos rápido -tanto como la web- y no paramos de aprender, probar y poner en práctica todo lo que pasa por nuestras manos o nuestros ojos. Puede que el HTML o el CSS no tengan tanto glamour, pero sin ellos no estarías leyendo esto. Ni navegando por tu red social o tu periódico favorito.
    Hablando de seguir aprendiendo, hace no mucho encontré un vídeo de una muy buena charla de Belén Albeza de Mozilla en la que hablaba sobre por qué no era buena idea utilizar frameworks CSS -totalmente de acuerdo-, y empecé a seguirla en Twitter. Después la entrevistaron en un podcast que no conocía: WeCodeSign. Y ya estoy enganchado. Creado por Ignacio Villanueva, trata de todos esos temas de los que a veces pienso… ¿habrá gente interesada en hablar de ellos y compartir sus opiniones e ideas? Igual que pensaba de otras muchas cosas. Y de repente, todo hace clic otra vez y encaja.
    Os recomiendo la charla sobre CSS del capítulo 16 y la de SVG del siguiente con Jorge Aznar, que fue también ponente en la WordCamp Cantabria. Pero según vaya escuchando los capítulos anteriores estoy seguro que os los recomendaré igual, así que dadle una oportunidad si os interesa este tema. Investigando un poco más he encontrado que en Madrid se celebrará una conferencia sobre frontend el 18 de febrero (FrontFest) y creo que puede ser una buena oportunidad de conocer de primera mano a muchas de estas personas que hasta hace nada no sabía ni que existían. Se vuelve a repetir el ciclo.
    Y, por último, recordando a aquellos expertos angloparlantes que mencionaba al principio, merece muchísimo la pena echar un vistazo a este documental (no dura ni una hora) titulado What Comes Next Is the Future. Creado por Matt Griffin de Bearded Studio, es un repaso a la historia de la web con sus creadores. Desde Tim Berners-Lee a todos los que han ido acuñando estándares y términos que usamos en nuestro día a día: HTML5, CSS, responsive design… Merece la pena porque para saber a dónde vamos, hay que saber de dónde venimos. Disfrutadlo.






  3. El futuro de la web es un tema que me apasiona. Ya os conté la semana pasada cómo fueron mis primeros contactos con el mundo de Internet y el desarrollo de páginas web, y hoy intentaré ir hacia el futuro en lugar de hacia atrás. Para el que no quiera leer más allá y quedarse con la conclusión, pienso que los artículos apocalípticos sobre el futuro de la web están equivocados.
    La web está muerta“, dijo Wired en 2010. Y después de eso, infinitos posts sobre cómo las apps mataron, matan o matarán a la web. Es gracioso ya que las últimas semanas lo que está de moda son los bots. Los bots matarán a las apps he llegado a leer por ahí. ¡Qué manía con querer matar a las cosas! ¡Y además de inmediato! El papel (los libros, los periódicos) lleva muriendo años, pero aún siguen ahí, algunos reinventándose, otros tirando de nostálgicos (por no hablar de los vinilos) y otros, efectivamente, muriendo.
    La web siempre está ahí
    No voy a decir, ni creer, que la web dentro de diez años será como hoy la conocemos, para nada, pero que de alguna manera irá evolucionando para estar presente, seguro. La misma revista Wired publicaba hace unos días un artículo sobre las progresive web apps y cómo este tipo de webs que van incorporando soluciones nativas (notificaciones, por ejemplo) son un modelo a seguir en muchos mercados emergentes en los que las infraestructuras no permiten a todo el mundo descargar una app para cada necesidad.
    Y aunque la infraestructura lo permita, ¿realmente lo hacemos? Puede que el mayor porcentaje del tiempo en nuestros smartphones lo pasemos dentro de cierto número reducido de apps (WhatsApp, Facebook, Instagram…) pero para otro tipo de necesidades, se utiliza la web -si está adaptada a móvil, que esa es otra batalla que aún estamos luchando-. Para consumir noticias, para buscar información rápidamente, para ver fotos… siempre acabas terminando en la web.
    Una defensa de la web abierta
    Me gustaría recomendar este artículo de Zack Rosen “The open web is not going away“, en el que se explican algunos de los problemas a los que se enfrenta la web abierta en la actualidad y de cara al futuro. Las grandes empresas como Facebook o Google intentan cercar todo el contenido en sus redes (llámalo Instant Articles, llámalo la siguiente innovación que se les ocurra) y otras empresas como Medium también buscan que el contenido se genere en sus plataformas.
    El problema no es la tecnología en sí, sino que los usuarios queremos experiencias sencillas, rápidas, acertadas, y otra vez rápidas. Pero para ello no hace falta abrazar la tecnología de algún gigante, cualquier persona puede crear ese tipo de webs, es la maravilla de que sea algo abierto y democratizado. Pero hay que protegerlo, hay que apoyarlo económicamente y hay que seguir mejorando las tecnologías para poder competir en igualdad. Y no digo que las plataformas privadas sean malas, al contrario, pero siempre será más correcto utilizarlas como canales y no como el centro de todo, como bien explica Matt Medeiros en este alegato por el software libre, en este caso, WordPress.
    Puede que tengamos menos recursos, puede que al resto del mundo le dé igual, pero mientras se pueda, habrá mucha gente que se esfuerce en que la web, la que siempre nos ha acompañado, siga siendo algo libre, abierto y sobre todo, algo vivo.






Menciones

  • Kinsta ¡HOLA!: Entrevista con Juan HernandoKinsta ¡HOLA!: Entrevista con Juan Hernando
  • El futuro de la web - Juan Hernando – ciudadanoB
  • Amigos, profesionales y la web: una historia, un podcast y un documental - Juan Hernando – ciudadanoB

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