Cruzarte el país para ir a una WordCamp #WCSevilla16

11/10/2016

Hace poco menos de un año conté en este blog mi experiencia en la primera WordCamp Cantabria. Para la segunda edición ya está confirmado que voy a ser ponente. Y de aperitivo, me crucé España de punta a punta (en tren, para variar) para asistir a la WordCamp Sevilla que se celebró del 30 de septiembre al 2 de octubre en la EOI de la Isla de la Cartuja.

No voy a hacer un post resumiendo todas las charlas interesantes a las que acudí (que para eso tenemos el que ha hecho Mauricio Gelves bien ordenadito) aunque sí me gustaría destacar que de estos eventos siempre sacas información y motivación para mejorar como profesional. De Cantabria saqué la creación de temas propios con Underscores y un empujón para usar SASS. De Sevilla he aprendido a hacer tests de frontend, mejorar el uso de Analytics y la energía que me faltaba para poner en marcha la meetup de WordPress Pontevedra (más info sobre esto en unos días).

Aparte de lo puramente formativo, lo mejor de estos eventos son las personas, la comunidad. Compartir piso con tres hasta hace no mucho desconocidos –y luego perderte con ellos buscando la entrada del evento…–, charlar con personas aleatorias con las que compartes inquietudes, encontrar a 800 kilómetros de Galicia a dos “vecinos” de la zona, cenar con gente que no son nuestros competidores, sino compañeros de profesión. De cada conversación puede salir una idea, una solución, un reto o simplemente una tontada que te lo haga pasar genial (que no todo es trabajo).

Si estáis dudando si acercaros a Santander en noviembre o a Barcelona en diciembre, no lo penséis más y sacad vuestra entrada. Seguro que habrá una ponencia que os cambie la manera de ver las cosas o de trabajar. Y seguro que con que te acerques a una persona y te intereses un poco por ella, tu experiencia cambiará para siempre. Al final, WordPress, ya sea como usuario o como desarrollador es el nexo en común, así que ni siquiera tienes que pensar una frase para romper el hielo.

Gracias a la organización de la WordCamp Sevilla por su trabajo para que todo saliera perfecto y gracias a todos por los buenos ratos. Ha sido genial poner cara a mucha gente con la que llevo tiempo hablando por Twitter o Slack (Pablo, Abel, Conti, Fernando y otros que me olvido ahora…), charlar con podcasters a los que escucho (Joan, Fernan), seguir conociendo a auténticos cracks (Ibon, Mauricio, Darío) y cómo no… disfrutar de la gastronomía sevillana y sus locas temperaturas para uno del norte en pleno octubre. Repetiré.

Un pensamiento sobre “Cruzarte el país para ir a una WordCamp #WCSevilla16

  1. Los últimos años intento salir al menos una vez de viaje (si puede ser al extranjero) y, en muchas de estas aventuras, me he encontrado cerrado o vallado alguno de esos must-see que toda guía turística recomienda. Pasó en Villa Tugendhat (Brno), el Callejón del Oro (Praga), la Fontana di Trevi (Roma) y el Alcázar de Sevilla. Y a veces estos pequeños contratiempos quedan en la memoria incluso más que otras maravillas que has podido disfrutar. Por eso hay que hacer un pequeño trabajo de recordar y valorar todo aquello que sí se ha vivido y celebrar las sorpresas positivas que también ocurren de vez en cuando.
    Este año el viaje fue volver a Londres. Redescubrir una ciudad que me encanta y desconectar una semana del día a día. Y, casualidades de la vida, la Tate Modern reabría e inauguraba su segundo edificio (desde cuya terraza hice la foto que acompaña este artículo) justo cuando estábamos allí. Y me encantó. Y no lo olvido.
    Había otro viaje preparado (Lisboa, te veo el año que viene) pero en septiembre hubo un cambio de planes que muchos conocéis: ya vivo (¡vivimos!) en Pontevedra. No es que ahora se acaben las idas y venidas en autobús o tren a Cantabria o a Marín, pero empiezo a tener un sitio al que referirme cuando digo que vuelvo a mi casa. Si pasáis por allí o queréis hacer una visita, os esperamos en pleno centro de una ciudad que dominamos desde lo alto.
    Por lo demás, a nivel personal, todo sigue igual. Mis padres celebraron sus bodas de oro en mayo y algunos de mis mejores amigos decidieron casarse o empezar a tener críos para dar argumentos a las familias de los que queremos que todo siga siendo igual porque somos jóvenes y ay, la incertidumbre.
    También conocí mejor Galicia, desde Tui a Fisterra, profundizando en la figura de Castelao, escuchando a Xoel en Peregrinas o desde lo alto del Castelo de Soutomaior; recordé que la velocidad no es lo mío conduciendo un kart en Logroño; volví a escuchar una mascletá en mitad de un viaje que me llevó a recorrer medio país para ver a todos mis excompañeros de GPMESS, a mi querido Vicen y a llegar por sorpresa al cumpleaños de mi padre. Y seguí haciendo check-ins de Foursquare (bueno, de Swarm) para poder acordarme de que todo estó pasó en los últimos doce meses.
    Resumen profesional, versión transpositor
    Hace unos días estuve con mis amigos de Santander celebrando una de nuestras tradiciones más ancestrales: el memorial. En este encuentro por los bares llenos de parroquianos de la zona Castros-General Dávila de Santander nos ponemos al día un poco de todo (antiguamente sólo nos poníamos tibios) y surgió una duda común. ¿Pero Juan de qué trabaja? Y de repente me había convertido en un Chandler Bing cualquiera.
    Así que resumiendo, tengo una empresa desde 2011, Vertixe, que hace diseño y desarrollo web. Es decir, páginas web. U otro tipo de proyectos en Internet, como tiendas online o lo que surja. Trabajo con algunos amigos autónomos que complementan mis habilidades (un diseñador gráfico, un fotógrafo, creadoras de contenido…). Y en los últimos meses hemos hecho proyectos como la web del festival de teatro Escenas do Cambio en Santiago o de cortometrajes FIC Bueu o Curtocircuíto Santiago, del espacio de comida, música y tragos Riquela, del negocio de agricultura ecológica A Leira de Lola, y hemos actualizado la tienda de ropa D-due o la de cerámica Ojea Studio, además de otros muchos trabajillos.
    Todas estas páginas tienen por la parte de detrás un gestor que se llama WordPress, sí, eso de lo que me habéis tenido que oír hablar tanto últimamente si estabais medio atentos. Me he ido especializando en desarrollar sobre él y ayudar a que sea un poco mejor, ya que es un proyecto open source en el que cualquier persona puede echar una mano y, ya que me da de comer, es lo mínimo que uno puede hacer por el proyecto. Este año he aprendido un montón y he compartido todo lo que he podido con el resto de la comunidad. Ha sido un gran año.
    Resumen profesional, versión profesional
    Para los que lo anterior les suene a Captain Obvious, decir que el 2016 ha sido un año de cimentar lo que viene en 2017 para Vertixe (sí, Andrés, hacerme rico). Ha sido una prueba de 12 meses centrado en este único proyecto y hacerlo viable mes a mes, trimestre a trimestre. Que aún hay MUCHO que mejorar, sin duda, pero que hay que mirar las cosas con perspectiva y celebrar los triunfos también, no sólo aprender de los errores.
    He entrado en dos comunidades muy interesantes: una, la de WordPress, donde he conocido a gente fantástica que no para de crear, mejorar e idear. Estuve en la WordCamp Sevilla, fui ponente por primera vez en WordCamp Santander y monté un proyecto paralelo de actualidad semanal para profesionales en Enlace Permanente. La segunda, que empezó relacionada con la primera, es la comunidad del Espacio Arroelo en Pontevedra. Un centro de coworking lleno de energía y que me abrió las puertas para organizar las meetups de WordPress Pontevedra, un nuevo grupo donde profesionales que tienen alguna relación con esta plataforma van a aprender y a enseñar.
    Y, sobre todo, voy encontrando poco a poco mi lugar en el ecosistema web, lo que realmente me gusta, lo que me preocupa, lo que defiendo y en lo que quiero convertir mis trabajos. La web abierta, el frontend, los estándares, la accesibilidad, el difundir y defender las buenas prácticas y el seguir mejorando mis habilidades van a ser constantes en este próximo año. Seguir conociendo a gente interesante y que me permita crecer. Trabajar mejor. Desconectar más.
    Hay muchos pequeños propósitos para el 2017 pero nunca he sido de grandes listas. De momento tengo una batalla abierta con la báscula y un médico, tengo varios pequeños proyectos en la recámara, tengo el gran objetivo de que crezca Vertixe en 2017 y tengo la gran suerte de tener a Mónica para acompañarme en todas estas aventuras. Seguro que nos encontraremos algún bache o alguna cosa importante cerrada que no podremos visitar, pero al final estoy seguro de que será un (otro) año para recordar.
    Gracias a todos por formar parte de él.






Mentions

  • 2016: Resumen del año - Juan Hernando – ciudadanoB

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