¿Cuánto planificar?

01/07/2020

Hace 18 años (¡j*der!) la vida me puso en mi sitio y me llevé un disgusto que nunca olvidaré. No era nada grave, era más bien un capricho de crío que empezaba a darse cuenta de lo que era la vida adulta.

Estaba en mis primeros años universitarios y hacía tiempo que había abandonado los casettes de Los Secretos de mi hermano y las radiofórmulas de mi hermana. Era indie. Y lo sigo siendo, ¿eh? En 2002 todo giraba en torno a un objetivo: Ir al FIB.

El Festival de Benicàssim ese año tenía un cartelazo: Supergrass, Los Planetas, Muse, The Cure, Super Furry Animals, Belle & Sebastian, Paul Weller, Radiohead, Primal Scream, Black Rebel Motorcycle Club, Doves, Suede, Chemical Brothers, Air… solo en el escenario principal. Y a sumar otras bandas menores como Australian Blonde, Sigur Rós, The Beta Band, Carrots, I Am Kloot, Nada Surf, Maga, Four Tet, DJ Shadow…

Pero yo tenía 18 años y muy pocos euros en la cartera.

Y después de un curso no muy bueno y sin ningún trabajo, mis opciones de recaudar lo suficiente para malvivir una semana al calor del Mediterráneo eran nulas. Con lo que después de mucho fantasear (y poco hacer), hubo que cancelar el sueño. Recuerdo lo que sentí aquellos días con una nitidez extraña para lo que suelo ser yo con los recuerdos.

Hasta el año 2006 no fui a mi primer Festival de Benicàssim. Y cómo lo disfruté.

Lecciones te da la vida…

Si algo se me quedó grabado de aquello fue que no valía de nada planificar a lo grande, o a largo plazo, porque siempre hay factores que no vas a tener en cuenta, situaciones cambiantes, realidades que variarán… desde que lo plasmas en tu mente hasta que tiene que ocurrir.

Hace poco en la comunidad vikinga de Ibon Azkoitia surgió el debate de cuáles eran nuestros objetivos a 1, 3 y 5 años vista. ¿Cuál era el plan?

Por un lado me volvió a la mente el FIB 2002. Por otro lado el plan de empresa de Vertixe de 85 páginas que redacté junto con un tutor/empresario que me enseñó algunas de las cosas básicas del mundo de los negocios y del que se cumplió aproximadamente un 1 % (ay esas gráficas mágicas, el papel todo lo aguanta…).

Y es que el mundo ha cambiado bastante desde 2011 cuando lo escribimos. Y como Nostradamus no tengo precio. De hecho después de vaticinar el éxito irremediable de Google+ como red social, me retiré del mundo de la opinión tecnológica.

Así que… ¿cómo pensar en qué va a pasar o qué quiero en cinco años cuando no tengo muy claro lo que va a pasar en una semana? ¿En un mes? Y ya no te digo la cantidad de planes que han saltado por los aires este 2020. Si es que hay que reírse por no llorar (en general hay que reírse siempre).

¿Como pollo sin cabeza?

Que no tenga un plan perfecto al que atarme o al que recurrir cuando tengo que tomar ciertas decisiones no quiere decir que tenga un dado y deje que el azar tome el control por mí cada vez que tengo que ser una persona adulta y responsable.

La incertidumbre es un arma de doble filo. Y no todo el mundo la gestiona igual.

Siempre he sido muy de tirar hacia adelante. Pero también he sido un afortunado en esta vida porque nunca me he lanzado al vacío: mi familia y mis amigos siempre han estado ahí como colchón por si me la pegaba. Si necesitaba dar uno o dos pasos atrás, tenía dónde quedarme, dónde comer y dónde coger energía de nuevo.

Sé que mucha gente no tiene estas oportunidades y por eso no me gusta dar consejos a nadie (ni charlas motivadoras llenas de fuegos artificiales, ya sabéis que las mías suelen ser más mundanas, más de pensar «pues si este tío puede, por qué no voy a poder yo…»). Pero también por eso me gusta devolver al mundo lo que puedo echando una mano siempre que sea posible desinteresadamente.

Y todo este desvarío simplemente para haceros una pregunta… ¿cuánto planificáis vuestras vidas? ¿Vuestros trabajos? ¿Seguís un plan maestro hasta forraros? ¿Sabéis lo que queréis estar haciendo dentro de tres o cinco años? ¿La boda pa’ cuándo? (sé que no me leeis, querida familia, pero por si acaso, dejadnos tranquilos)

Si queréis compartir vuestras experiencias planificando a largo plazo, genial. Si todo es cuestión de tener flexibilidad suficiente para darle la vuelta al calcetín en cualquier momento… si sois más felices desde que sabéis que en 2027 tendréis un Tesla… o si la última vez que te paraste a pensar la única decisión que tomaste fue «helado de tarta de queso… no, no, de menta y chocolate».


🎧 Escrito escuchando: Carrots – Sunshine (Spotify)

22 reacciones a “¿Cuánto planificar?

  1. Está claro que triunfaste con tus predicciones sobre el éxito de Google Plus.
    Te confesaré que a mi se me llenaba la boca en los cursos advirtiendo sobre el hecho de que las Google Glass lo iban a cambiar todo. In your face.
    Con eso te lo digo todo.

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  • Carlos Longarela
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