31 de diciembre por la tarde, no he podido apurar más. Fiel reflejo de un año que se nos marcha y que, sinceramente, me deja un montón de sensaciones agridulces. Porque la mayoría de las cosas han salido bien, pero no las he podido disfrutar como me hubiera gustado. Tarea para el año nuevo.
Bienvenidos al resumen de mi año 2023. Otro año más por aquí como en 2022, 2020, 2018, 2017, 2016, 2015, 2013 y 2012. Y, como siempre, dedicado a mi primo Chema, que tampoco hemos hablado tanto como debiéramos, pero al menos sabemos que estamos vivos de vez en cuando.
🛫 El año de los viajes
– ¡Cómo vives! ¡No paras!
Efectivamente. Este año ha sido seguramente en el que más me he movido de toda mi vida y creo que es lo más destacable. Estuvimos Mónica y yo en Coruña con Leyre y David viendo la expo de Steven Meisel. Nos fuimos a Atenas en marzo a disfrutar de una ciudad sin turistas y temperaturas agradables. Después, encadené un viaje a París con Ibon a las oficinas de Weglot, la WordCamp de Barcelona con Weiko, Nahuai y Celi, la WordCamp de Lisboa, y la WordCamp Europe en Atenas con Wajari y Jorge.
En verano estuve en Santander y Bilbao. Y en Washington DC para la WordCamp US y el Community Summit al que me invitaron. Después, vuelta a Pontevedra y terminar el año con una visita a Santoña para celebrar mis 40, un par de viajes a Madrid y uno a Turín.
Sobre el papel, suena fantástico. Sobre la realidad –y sin contar con la huella de carbono de tanto avión– fue agotador y algunos de esos viajes no los disfruté ni el 10% de lo que me hubiera gustado.
🏕️ Volví de festival (como antes)
Este año ví a Interpol en Santiago, a La La Love You en Vigo, volví a ver a Muse (con mi sobrina Carolina, y en Santander, quién me lo iba a decir), y si no contamos el genial Surfing the Lérez en Pontevedra, estuve en un festival como hacía años (unos quince) que no lo hacía: el BBK Live en Bilbao.
De regalo de verano de los dieciocho de mi sobrino Dani nos plantamos (en el glamping, tampoco nos flipemos) en Kobetamendi dispuestos a hacer un montón de amigos (todos llamados Antonio, curiosamente, ellos y ellas) y disfrutar de un montón de conciertos. Fue lo más relajante que hice en todo el año, irónicamente. Geniales Florence + The Machine, Phoenix, Arctic Monkeys, y un montón de descubrimientos que me acompañaron el resto del año como Arde Bogotá, La Plazuela, Morgan o Friolento. Las anécdotas de Duki o de Rojuu mejor en persona y con cervezas.
Tanto me ha emocionado que a mis cuarenta pueda irme de festival sin morir en el intento que ya tengo planificado ir al FIB en 2024 a ver a los Libertines. Poca broma. El último FIB al que fui fue en 2007, que todavía no tenía ni este blog.
🏋️ Lo de la salud
A mediados de abril, porque no hay mejor momento para lo de los propósitos que una fecha aleatoria, decidí apuntarme al gimnasio con un entrenador personal. Y ahí sigo yendo, sin falta, cada semana. Hábito creado. Ya no me ahogo subiendo dos pisos de escaleras, lo que está bien. Pero me sigo ahogando jugando un partidillo de basket en el que tenga que saltar más de dos veces seguidas.
He adelgazado la totalidad de cero gramos y no me gusta nada cómo salgo en las fotos. ¡Por eso pongo caras raras! Sigo con colesterol alto, en julio casi me reviento un tríceps por bruto y en agosto mezclé el jet lag, un resfriado y agotamiento extremo para pasarme una semana y media casi sin poder salir de la cama.
Y es que lo que peor he llevado este año ha sido, igual que en el anterior, la parte mental de la vida. Ahora que se habla mucho de salud mental parece que no hay problema con decirlo, y me alegro. Siempre he sido algo caótico (aunque viva rodeado de listas), pero este año me han faltado herramientas para gestionar un montón de situaciones en las que se juntaban cosas que estaban en mi mano con otras que no. No lo he hecho bien.
Y es algo que ojalá en el post del año que viene pueda celebrar, igual que lo del gimnasio: comer bien, dormir, concentrarme y no dejarme arrastrar por la bola de nieve que me ha llevado por delante varias veces este año con su estrés y su ansiedad.
🎅🏻 Lo de José Luis
Este año escribí un único post en este blog y, lamentablemente, fue para despedirme de José Luis. Coincidiendo con la vuelta de la WordCamp Europe en junio decidió que era el momento de terminar la partida. Te he echado mucho de menos el resto del año, maldito. Eras un Pepito Grillo muy sabio. Y no lo he llevado nada bien. Tanta gente nos habíamos acostumbrado a tenerte siempre ahí que dejaste un agujero más grande que tu inmenso corazón.
💙 La gente de WordPress
A principios de diciembre estuve en Madrid para el State of the Word, un evento en el que el cofundador de WordPress, por primera vez fuera de EE.UU., comenta cómo ha ido el año y lo que viene en el futuro de la plataforma con la que ya sabéis que trabajo día a día.
Lo excepcional del evento no fue lo que contó, sino la gente que se juntó allí. Desde las personas que conocí en mi primer evento, las de mi comunidad local gallega, las que me aguantan semana a semana en chats y vídeo llamadas, y las que he ido conociendo en estos siete años desde que decidí involucrarme con un montón de gente maravillosa en este proyecto.
Mención especial a Rocío, no solo por organizarlo todo, sino por ser esa persona que siempre te da el empujón hacia el lugar que ya sabes que es correcto pero que por multitud de factores no te atreves a dar el paso. Gracias.
🪂 El (otro) trabajo
En 2023 seguí arrastrando varias situaciones terribles (y algunas poco profesionales por mi parte, lo sé) que ya se habían presentado en años anteriores. Es tal la cantidad de historias en las que estoy metido que muchas veces he sentido que tenía dos trabajos a jornada completa. Y eso provoca que no hagas ninguno bien.
Mi exceso de optimismo con los plazos y mi falta de descanso y de preocupaciones externas hizo que varios clientes (dos, en particular) sigan a día de hoy acordándose de mí en no muy buenos términos. Lo arreglaremos en 2024, no queda otra. Con muchos otros (y con Manoly, que ya me conoce de sobra) la experiencia ha ido rodada.
Aún así, en 2024 mi plan es quedarme solo con los mantenimientos web y hacer muy muy poco proyecto (por no decir ninguno), porque… no voy a tener tiempo.
Y es que el objetivo para este año es trabajar más con mis queridos franceses de Weglot y el Five for the Future para mejorar el proyecto WordPress desde dentro. Ya hemos hecho bastante este año, pero creo que va a ser el momento de apostar fuerte por ello.
🎬 WordCamp Europe & Pontevedra
Relacionado con esto último, algo que ya sabía en el resumen del año pasado pero no quise contar a nadie para mantenerlo en secreto: soy uno de los tres organizadores líderes de la WordCamp Europe (junto con Wendie y Takis). El evento más grande de WordPress del mundo se celebrará a mediados de junio en Turín, Italia. Y ahí estoy yo a la cabeza de un fantástico equipo de 80 voluntarios que organizan una fiesta para 3000 personas. Es increíble para un freelance como yo el aprendizaje de gestionar a tanta gente y tantos factores. Me parece pura magia.
No es lo mismo, obviamente, que la WordCamp Pontevedra, que celebró este año su cuarta edición en septiembre con más de 250 personas, última bajo la presidencia de mi amado Wajari, que cedió el bastón a nuestra querida Sabela. Estoy seguro de que la quinta edición va a ser aún más memorable. Me dais la vida de lo majos que sois y la suerte que he tenido en encontraros a todo el equipo organizador en Pontevedra y Galicia en general.
📒 Otros detalles
Se me olvidan cosas, por supuesto. Si hubiera escrito en este blog, no me pasaría. Mal. Incluso si hubiera publicado en alguna red social, podría revisar. Pero tengo esa relación de amor/odio que debo revisar también. Este ha sido el año en el que no te sabría decir si he visto más de una película, escuchado más de diez podcasts, leído más de un libro físico, o visto alguna serie. No tiene sentido. Con lo que disfruto todas esas cosas.
El único hobby al que no he fallado semana tras semana ha sido a ver los partidos del Celta con Mónica (menudo centenario que llevamos) y del Racing (sorprendentemente, la nota positiva). Y he vuelto a jugar a un juego online donde he conocido a gente fantástica este año también, me he reencontrado con viejas amistades (Paaal xO) y me lo he pasado en grande experimentando con Midjourney (¿pensabais que iba a hacer un resumen del 2023 sin mencionar a alguna inteligencia artificial?).
🚀 Propósitos de 2024
No suelo marcarme muchos propósitos porque es el primer paso para no cumplirlos. Me gustaría que el resumen del 2024 fuera diferente al de estos últimos años. Que la palabra estrés, ansiedad o decepción no estuvieran presentes. Que me centrase en hacer unas pocas cosas bien y no setenta y siete a medias.
Entre mis propósitos está escribir mucho más por aquí, y en general. Eso sería una gran victoria. Y mejorar las rutinas y hábitos para que en las fotos de la WCEU de junio me guste un poco más. También centrarme más en la comunidad local de WordPress y ayudar a cuanta más gente mejor. Y seguir creciendo en el equipo global. Disfrutar más los viajes y hacer muchas más fotos. Tomar más cafés con gente. Y viajar con Mónica por España.
Y mi mayor deseo, que la gente que quiero tenga la salud que le ha faltado, y que todos podamos vivir un año sin sobresaltos -que cada vez es más difícil-. Vamos allá 2024, ¡con mis cuarenta tacos voy a por ti!


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