Hacer. O no hacer.

06/03/2024

El otro día comentaba con Roberto cómo dos de mis mayores aficiones son totalmente incompatibles: hacer cosas y no hacer cosas. Puede que suene absurdo (y puede que lo sea) pero tiene su sentido para mí.

Me encanta la gente, las comunidades de personas, conocer a cuantas más mejor, compartir experiencias, aprender de ellos, inspirarme y tratar de inspirar a otros. Por eso comencé a organizar el grupo de WordPress en Pontevedra con sus eventitos y sus eventazos, me apunté a las locuras del coworking Arroelo, me fui de voluntario a un MozFest sin conocer a nadie o decidí que era una buena idea ayudar a montar un evento para tres mil personas cada año. Me recarga las baterías.

Y, a la vez, es algo que me las agota. Me encanta estar solo en mi piso, fuera de toda esa burbuja de personas y conversaciones, con la agenda vacía, escuchando música catorce horas al día y pensando en que no voy a hacer nada útil o inspirador en un tiempo. Solo ver partidos de fútbol en la tele, comer frutos secos y hacer trabajo monótono.

Lo del hoyo

Hay épocas en las que quiero hacer pero mi mente no me deja.

Estoy aprendiendo a ponerle nombre a algo que me ha pasado SIEMPRE. Si releo mis antiguos escritos (de una copia de seguridad que tengo semioculta) de mi antiquísimo Fotolog, ya veo los mismos patrones que sigo reconociendo más de veinte años después. Porque soy así. No solo le estoy poniendo nombre sino que estoy aprendiendo a no ir contra ello y simplemente adaptarme y adaptarlo de la mejor manera posible.

Me acostumbré a hacer mejor y más rápido bajo presión –todos nos movemos así de una manera u otra– y cuando no existe esa presión inminente, tiendo a dejar que la vida vaya pasando hasta que los plazos se me terminan, las conversaciones pendientes se me amontonan, los listados de tareas se me vuelven interminables y alguien se enfada (normalmente yo mismo).

Hasta que vuelvo a hacer clic. Y lo soluciono todo. Hasta la próxima vez que me veo dentro de ese hoyo.

Ahora, al menos sé que existe y lo voy viendo venir. Todavía me tiro de cabeza a él porque, aunque suene ilógico, es mi lugar seguro. Sé que en el hoyo todo termina saliendo adelante. Pero el precio del estrés, del sentimiento de bloqueo y de frustración cada vez merecen menos la pena. Y los avisos de mi cuerpo (¡el finde pasado hasta se me hinchó un ojo!) tampoco.

Ya estoy aprendiendo a rodearlo. De verdad.

Foto de un pasillo lleno de libros de la Librería Paz, Pontevedra

Lo de hacer «demasiadas» cosas

Hace un par de días hice una lista de personas a las que tenía que escribir. Por diversos motivos: proyectos de trabajo, facturas, correos recibidos, reuniones pendientes, sobre meetups, WordCamps locales, eventos de todo tipo, la WordCamp Europe, amigos que me escribieron y nunca respondí, conocidos, gente de varias comunidades… me salieron cuarenta y tres. Y me fui a dormir. Y por la mañana apunté dos mas que se me habían olvidado. Cuarenta y cinco.

No es lo mismo contactar a tres personas al día durante tres semanas que a todas ellas «lo antes posible».

No es más que un ejemplo para ilustrar la situación. «Crea nuevos hábitos». «Sé más ordenado». «Gestiónalo así o asao». «Pues deja lo que sea y simplemente hazlo». No son malos consejos y seguro que se te han ocurrido mientras lo leías. Te lo agradezco. Estoy trabajando en ello. Si tuviera una solución sencilla y a la que agarrarme, probablemente lo hubiera solucionado cuando lo del Fotolog.

Ya decía uno de mis más queridos lectores en su último comentario que mi caos también es parte de mí. Así que no queréis a un Juan robótico que cumpla con todas sus tareas en tiempo y forma, porque seguro que nos perdíamos muchas otras cosas por el camino.

Ponteblogs, ¿por qué no?

Y relacionado con todo esto, surge PonteBlogs.

En serio, con cuarenta y cinco personas esperando un email o un mensaje, con proyectos sin terminar, con proyectos sin empezar, con preocupaciones familiares, con preocupaciones personales, con media docena de viajes a medio planificar para los próximos cuatro meses… ¿decides inventarte otra cosa nueva? Eso es.

PonteBlogs es una reunión mensual que vamos a hacer en Arroelo para escribir en nuestros blogs. Porque siempre tenemos la excusa de «no tener tiempo». La de «no tengo nada que contar». Y la de «es que nadie me va a leer». Así que decidí que una hora al mes pueden ser doce entradas al año, que puedo contar muchas cosas de mi día a día, y que al menos tengo aquí junto a mí a un grupito de seis personas que también están escribiendo y me van a leer.

A mí algunos blogs me han cambiado la vida. Y no solo por el WordPress que iba debajo, sino por su contenido. Sería una pena que mucha gente que tiene cosas increíbles que contar no lo hiciera por no encontrar motivación, tiempo o energía. Así que si puedo poner mi granito de arena para que lo hagan, lo haré.

Y aquí estamos, a punto de dar a publicar y comprometiéndonos en una aventura más. Porque en el fondo, qué divertido es hacer cosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información sobre protección de datos

  • Responsable: Juan Hernando García
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: juan@ciudadanob.com.
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.