• El último billete a Chattanooga

    Sé que las capturas de pantalla son traicioneras, pero supongo que Pablo Moratinos y Ana Cirujano me perdonen. Ayer pusieron fin a «Un billete a Chattanooga», el reality-video-podcast que nos ha acompañado durante más de siete años y trescientos sesenta capítulos. Wow.

    Este último viaje se realizó mirando hacia adelante para hablar con un montón de profesionales increíbles sobre lo que la inteligencia artificial está provocando en nuestro ecosistema, el mundo digital, el desarrollo, los contenidos, los negocios… y también a la comunidad WordPress.

    Mi granito de arena, siempre optimista, fue que al final la pertenencia, la red de contactos, las aficiones en común, los proyectos compartidos (y las cañas)… son parte de lo que muchos buscamos y eso no va a cambiar por mucha IA que tengamos.

    Merece la pena que os veáis el capítulo completo, eso sí.

    Pd. Comunidad es tener la oportunidad de aparecer por sorpresa en la escena post-créditos final y en lugar de invitaros a que os suscribáis a mi newsletter (mañana, ¡sorpresa!) solo podía hablar de la WordCamp Galicia… ¡en la que espero veros!

    Yo intenté hasta el último momento que se lo pasaran bien y esto no se acabara, pero…
  • El último mes ha sido MUCHO CAOS

    Una meetup distinta en el Pont Up. Un Campus Connect. La iniciativa de RuralWO. Un hackathon do_action. La WordCamp Galicia. Mis 42. El Penpot Fest. El WP Agency Forum. Un Freelandev. Un UBAC. Y cientos de personas, docenas de historias y un agotamiento (feliz, pero increíblemente cansado) que hizo que me pareciera el mejor plan del mundo estar una semana entera sin salir de casa. Ahora recuperado y con ganas de contaros al detalle en el blog todos estos capítulos.

    Ah, y alguna otra cosa también en mi nueva newsletter que arrancará el viernes que viene, claro: https://postsintitulo.com

  • ¿Cerrado permanentemente?

    Me está volviendo a pasar. Y mira que dije que no más. Pero…

    …cada vez que leo un artículo genial sobre la web, los contenidos, diseño, sostenibilidad, IA, desarrollo, WordPress… me da rabia que se quede solo en mi Raindrop.

    …cada vez que veo un evento, una WordCamp, un webinar… con el que aprendo algo, me fastidia que no sé cómo compartirlo con la gente.

    …cada vez que conozco a gente interesante, a sus proyectos, a sus comunidades… no tengo claro qué más hacer para darles visibilidad.

    Y sí, tengo este blog. Y mis redes sociales (ahem). Pero también soy de esas personas que piensa «¿por qué me mandas este mensaje en seis líneas individuales cuando podías haber escrito un simple párrafo y yo solo tendría una notificación?».

    ¿Tendría sentido (para mí y para vosotros, gente fantástica que me tiene que aguantar) en pleno 2025 volver al mundo de la newsletter? 😇

  • El valor de los patrocinadores de WordCamps

    Recuerdo una conversación muy interesante que tuve con Amadeu Arderiu de Sirvelia durante la WordCamp Lisboa este año sobre las empresas que patrocinan eventos de WordPress.

    Sí, es algo casi imposible de medir en términos de retorno de la inversión. Pero aun así:

    • Todas mis webs y las recomendaciones que hago a mis clientes están alojadas en servidores de empresas de hosting que he conocido en eventos, como Raiola Networks, LucusHost, Dinahosting, Hostinger o SiteGround.
    • He trasladado el mantenimiento de todas mis páginas a Modular DS tras ver cómo crecían y mejoraban su producto, evento tras evento.
    • En un mundo lleno de plugins de comercio electrónico, sigo renovando cada año una súper licencia de YITH por el acceso a sus productos y soporte.
    • Y lo mismo con plugins y servicios que descubrí gracias a eventos: Yoast, Gravity Forms, WP Rocket… o el propio Weglot.

    No sé en qué punto exacto de su funnel me tendrán clasificado y etiquetado, ni cuál fue el último impacto que me hizo sacar la tarjeta. Pero tengo claro que si no hubieran estado presentes, apoyando a la comunidad, su lugar en mi corazoncito -y en mi bolsillo- lo ocuparía algún competidor que sí lo hiciese.

    Estos franceses trabajan un montón, mirad. Foto de Thanh Nguyen
  • Lo de «qué haces»

    «¿Y tú cómo te metiste en este jaleo? ¿Y exactamente qué haces?»

    Son dos preguntas que me han hecho muchas personas últimamente (a veces también me las hago yo mismo, no vamos a engañarnos).

    Imagino que la respuesta real a la primera es: por cotilla. Aunque, si quiero sonar profesional, diré que fue por una curiosidad infinita: saber cómo funciona un programa de eventos a nivel mundial, gestionado por voluntarios y unido por la pasión por el software libre. Por cotilla, vamos.

    ¿Y qué hago exactamente? También os lo cuento mañana en el blog. Un montón de tareas, muchas de ellas invisibles. Salvo para quienes están en el día a día organizando eventos y se pasan por LinkedIn a darme las gracias (gracias a vosotros, en realidad).

    Eso sí: mi madre todavía no tiene ni idea de a qué me dedico. Ahora que ya había entendido lo de «hace páginas webs».

    Foto de Nilo Vélez titulada: «¿Pero no ves que estoy en Basilea a las orillas del Rin, no puedes dejar de preguntarme cosas por Slack?»
  • Lo del statement

    El 10 de enero publiqué en el blog del equipo de comunidad de Make WordPress un anuncio titulado «Statement regarding the events program».

    En él decía algo así como: «Queremos aseguraros que el equipo de Comunidad sigue totalmente comprometido en daros apoyo».

    Lo que no sabía entonces era todo lo que los siguientes tres meses me iban a traer: Docenas de reuniones. Nuevos procesos. Muchísimos aprendizajes. Nuevas amistades. Alguna que otra noche sin dormir. Colaborar con voluntarios de todas partes del mundo. Incertidumbres. Alegrías. Y muchos, muchísimos emails y mensajes.

    Este jueves lo cuento todo en el blog: lo bueno, lo difícil y lo que llevo aprendido en estos meses. ¿Hay algo que te gustaría saber en especial?

    Yo llegando a la WordCamp Madrid con un abrigo, un paraguas y cara de "pues ya he llegado"
    Foto de Nilo Vélez. Cara de «Aquí estamos. Porque hemos venido»
  • Punto y seguido

    Se termina el mes de octubre. En el que me habéis podido leer en LinkedIn de lunes a viernes sin parar. No voy a negar que ha sido divertido. Algunos días todo un reto. Otros días ha sabido a poco. ¿Y a partir de ahora? Empieza noviembre (no, no voy a hacer el NaNoWriMo, no estoy yo para novelas…) y no tengo intención de parar. Sí de bajar un poco el ritmo por aquí. Se vienen muchas novedades. Ay.

    Más eventos. Más grabaciones. Más viajes. Más reflexiones. Más comunidades. Más proyectos. Más recomendaciones. Más búsqueda de pisos. Y más música, claro.

    🎧 Cuéntame algo para inspirarme y no quedarme sin salida (…) Aunque me cueste respirar, juro que soy inmortal.

    Sketch en blanco y negro de una persona escribiendo en su ordenador portátil.
    Así me siento en mi nueva «cueva»
  • Mi primera charla en inglés

    Tal vez para alguien sea una sorpresa, pero yo nunca había dado una charla completamente en inglés. Sí, he estado en cientos de reuniones en ese idioma, me he subido a un escenario para hablarle a cientos (¿o miles?) de personas con mi acento santoñés-pontevedrés, he presentado una startup delante de un jurado de Microsoft e incluso he hecho talleres prácticos o grabaciones sobre «cómo hacer X o Y» para gente con la que tenía este idioma en común.

    Pero una charla, tal y como suena, no. Hasta hoy.

    Yo dando la charla con mi camiseta azul de Weglot
    Una cosa os voy a decir…

    Y eso que estaba grabada desde el jueves pasado (y la historia de la grabación es digna de contar con unas cervezas). Pero cuando hoy se acercaban las seis de la tarde estaba hasta nervioso. Sin tener que subir a ningún escenario ni nada. Solo conectarme a un Slack por si alguien tenía alguna pregunta.

    Pronto os escribiré en el blog un resumen de lo que conté, porque seguro que algo podemos aprender todo sobre errores al hacer la localización de tiendas online en otros mercados/países/idiomas (no vale solo con traducir los textos, no).

    Increíble el trabajo de Brian Richards de WooSesh desde el primer momento, eso sí que lo querría destacar. Se nota que tiene un montón de experiencia organizando estos eventos y para el ponente es genial que te lo den todo tan bien explicado y estén siempre ahí para cualquier duda o problema que surja.

    Aún podéis pillar las grabaciones si estáis interesados en comercio electrónico porque ha habido charlas muy top. Y si os pasáis por la página de patrocinador de Weglot podéis descargaros un ebook muy completo sobre buenas prácticas para traducir tu sitio web y un buen descuento.

  • Un nuevo proyecto

    Quedan dos días para que termine el reto de escribir a diario. Después las actualizaciones serán menos comunes pero más interesantes. O eso espero.

    Durante muchos años tuve una newsletter casi-semanal. Tengo planes para crear algo nuevo en noviembre. Nada de actualidad sobre WordPress como Enlace Permanente (era agotador, y la actualidad está siendo demasiado caótica). Algo centrado en noticias positivas, en casos de éxito, en gente bonita.

    Se admiten sugerencias. O ánimos. O contactos de gente que esté haciendo cosas geniales en el mundo de la web, el open source, WordPress o el fediverso y tenga que conocer.

  • Coworker por primera vez

    Este no es el salón de mi casa (porque no tengo, de momento, ya sabéis). Pero es el salón del coworking Espacio Arroelo en Pontevedra. Que me abrió sus puertas en 2016 (en la antigua ubicación) cuando vine a vivir a la ciudad y quise organizar una meetup sobre WordPress sin saber yo muy bien dónde me estaba metiendo.

    Y hoy, ocho años y muchas horas entre sus paredes después, me he hecho oficialmente coworker. No sé por cuánto tiempo, pero estoy seguro de que lo disfrutaré.

    Irónicamente estoy a punto de terminar el reto de escribir durante todo el mes en LinkedIn de SinOficina… estrenando «oficina».

  • Meetup Pontevedra de octubre

    Hoy nueva meetup de WordPress Pontevedra en la Facultad de Bellas Artes. 30 asistentes para aprender de Headless, NextJS y GraphQL… ¡porque a veces hablamos también de este tipo de cosas! Muchas preguntas, caras nuevas y después cervezas y más charla en el “networking” 🍻

  • Cuatro días

    La semana de cuatro días de trabajo es una realidad que puede funcionar muy bien. Aquí tenéis un ejemplo de lo que opinan algunos trabajadores tras un año con ella. Y en este otro enlace más info de cómo se adaptó Weglot durante todo el proceso.

    ¿Os animaríais a gestionaros así? ¿Seríais más de miércoles libre o de viernes libre?

  • Curación de contenidos

    En los primeros tiempos de Internet, entrabas en un sitio web divertido o leías lo último porque decidías hacerlo. Ahora, todo ese contenido se te pone delante de las narices, diseñado para crear la mayor adicción posible, para que vuelvas una y otra vez.

    – Cassidy Williams en I miss human curation

    Tengo este artículo guardado en favoritos y vuelvo de vez en cuando, cuando acabo atrapado en algoritmos de redes sociales o pensando… ¿por qué solo entro en unos pocos sitios web? ¡Porque ya no escribís en muchos más, claro!

    Al menos sigo escapando de vez en cuando gracias a Feedly, pero… se echa de menos el llegar activamente al contenido sin depender de que un tercero te lo quiera mostrar o no.

  • Preparando WooSesh 2024

    Como este año me he metido en pocos jaleos, dije… ¿por qué no terminarlo dando mi primera charla completamente en inglés? Total… ¿qué puede salir mal? Pues espero que no muchas cosas… lo veremos la semana que viene en WooSesh donde estaré hablando sobre localización en tu ecommerce, porque no vale solo con traducir tu tienda online y esperar a que lleguen los dineros…

  • En tres días…

    Mi casa ya no será mi casa. Mi oficina dejará de estar a dos pasos de la habitación. No sé qué fondo habrá en mi próxima vídeollamada. Mi barrio dejará de ser mi barrio e iré a supermercados que no conoceré como la palma de mi mano. Mis vecinos… No, eso está bien.

    Y no volveré a decir que soy minimalista hasta que no me deshaga de la mitad de las cajas de la primera mudanza (sí, habrá una segunda, espero que pronto).

    Diría lo de «se vienen cositas» pero ni siquiera sé lo que se viene. Época de (bastantes) cambios. ¡Vamos allá!

  • Parar 30 segundos

    Fue bastante sorprendente para mí descubrir que la mayoría de la gente tiene una conversación continua dentro de su cabeza consigo mismo.

    Casi tanto como cuando descubrí por qué me sabía a jabón el cilantro.

    Yo normalmente dentro de mi cabeza solo tengo música. O silencio.También por eso duermo como un tronco todas las noches aunque tenga preocupaciones.

    A veces sí que hablo conmigo mismo. O leo lo que escribo. O hasta me comento cosas en alto. No es que esté vacío siempre. Incluso en ocasiones tengo docenas de cosas amontonándose a la vez buscando mi atención: mensajes sin contestar, proyectos sin entregar, llamadas que hacer, correos que enviar, facturas que hacer, problemas aquí o allá, lo del piso, lo que voy a comer, el partido del Racing, gente cercana nerviosa, terceros liándola parda fuera de mi control…

    Cuando esto pasa tengo que parar 30 segundos.

    Y volver al estado de calma tensa. De gestionar la incertidumbre. Y el caos. De «una cosa cada vez».

    Igual que cuando voy al supermercado y me apetece arrasar con las estanterías de chocolate y galletas. Parar 30 segundos. Control. Aunque sea momentáneo.

  • Comunicación online en equipos remotos: sale regular

    Este sábado 19 de octubre a las 11:00 empieza el evento sobre Trabajo en Remoto para el que deberías sacar tu entrada.

    He tenido la suerte de que Luis Miguel Climent y su equipo seleccionaran una charla en la que os cuento algunos de los aprendizajes que he tenido en esto en los últimos años. Y es que pasé de chatear siempre solo con un amigo (¡hola, Vicen!) a tratar de hacer que mis mensajes llegaran a un equipo de más de 80 personas voluntarias de todo el mundo, cada uno con su idioma, su nivel de inglés, su cultura y sus situaciones personales y profesionales.

    Llegaran y, además, hicieran caso.

    No os voy a descubrir tampoco el santo grial, pero si queréis verme en pijama, mi explicación de cómo conseguí cabrear a un tipo con un chistecito, volver a escuchar la recomendación que nos hacen nuestras madres desde pequeñitos o ver cómo en alguna ocasión me traiciona el subconsciente… ¡nos vemos este sábado!

  • Las pegatinas

    Un señor que ya ha superado los cuarenta se dispone a hacer una pregunta seria a un montón de gente de su generación y su entorno laboral. En referencia a: pegatinas.

    Haciendo la mudanza he ido guardando la multitud de stickers de eventos en los que he estado los últimos años. Cuando empecé en este mundillo vivía coleccionando para llenar mi portátil de ellas. Algunas pasaron a la posteridad gracias a esta foto de Pablo Moratinos en WordPress Photos.

    Mi portátil lleno de pegatinas sobre mis piernas durante una WordCamp.

    Pero ese portátil murió.

    Y también dejé de usar el siguiente, que se llevó con él otro Wapuu de Pontevedra, de Brno y el Bisontuco de Cantabria.

    Así que en el actual no he pegado ni una sola pegatina pese a que tengo docenas. He visto que gente como Remkus tiene un cuadro en su casa con una especie de collage, que parece una idea interesante.

    ¿Y vosotros? Si sois de los que seguís buscando las pegatinas en los eventos… ¿os da igual que se «pierdan» al cambiar de ordenador? ¿las pegáis en algún otro lado? La verdad es que cada vez soy más fan de los imanes… ¡pero hacemos demasiados pocos!

  • Tres mini-hábitos

    Dice el prompt de hoy: «Estos son tres hábitos que me ayudaron a algo, y por qué deberías desarrollarlos tú también». Y ya sabéis que lo último que voy a hacer yo es daros consejos de nada. Pero sí que quería compartir tres mini-hábitos que me ayudan cada día a arrancar aun cuando no hay ganas de arrancar:

    • Inbox 0. Esto lo empecé a aplicar cuando trabajábamos en Valencia y pasé de tener unos pocos emails a la semana a que aquello fuera insostenible. Ahora mismo utilizo ProtonMail como app de correo y no puedo estar más contento. Requiere constancia y un buen sistema de carpetas y/o etiquetas, pero me merece la pena.
    • Firefox 0. Cerrar todas las pestañas del navegador debería ser sencillo, pero… Artículos para leer después, noticias interesantes, webs inspiradoras, documentos que tienes que revisar después… Una app como Raindrop para leer después y organizar todo esto en lugar de tener cincuenta pestañas a la vez es muy útil.
    • Descargas 0. La carpeta donde se descargan los documentos, imágenes, las facturas, las capturas de pantalla… Intento tenerla vacía, y el Escritorio igual. Lo que sirve, a su carpeta de Dropbox correspondiente. Lo que no sirve, a la papelera.

    Si empiezo con estos tres «elementos» a cero, tengo menos posibilidades de despistarme por el camino.

  • Reflexiones desde el caos

    Hoy ha sido uno de esos días sin sentido ninguno.

    Que te paras a pensar un momento a las diez y media de la noche después de cargar otras cuatro cajas de la mudanza y te preguntas cuántas horas llevas despierto. Cuántas más vas a estar. Si fue hoy cuando estuviste en esa llamada que recuerdas de primera hora o si realmente no has podido responder apenas a nadie sus mensajes. ¿Qué día era el dentista? ¿La charla cuándo la vas a terminar? Y queda la cocina por empaquetar. ¿Cuántas notificaciones de Idealista llegarán mañana?

    Ha sido lunes. Pero no un lunes más.

  • La rutina que emocionó a Spielberg

    «Esta rutina transformó {mi capacidad de escribir cada día} –esto es lo que hago». Hoy he tenido un día muy de emojis, así que podría llenar esto de risas, pero seré fiel a los prompts que me están acompañando durante este mes de octubre.

    Reconozco que el reto de Sin Oficina es el único culpable de que no me haya ido a dormir ningún día sin publicar algo en LinkedIn (previamente en mi web, más info sobre esto la semana que viene).

    Así que mi rutina es mirar el reloj, ver que son más de las 22:00 y pensar… «oh cielos, voy a fallar hoy» y entonces me pongo, escribo, y no fallo. Y así cada día de lunes a viernes.

    Contenido de calidad. En breve saldrá la preventa de mi libro (no). Bromas aparte y sin tener en cuenta lo poco que me gusta depender de un algoritmo para que me leáis o no, está siendo una experiencia interesante que al menos me ha servido para reconectar con muchos de vosotros.

    ¿Sabéis que además de escribir también me gusta leer? Deberías publicar más cosas sin pensar en el algoritmo: sin una imagen de tamaño perfecto, sin un carrusel para decir en diez pasos lo que son cuatro frases, sin un vídeo con imágenes de stock. Sí, tú, tú. Yo te leo, prometido.

  • Vas fuera de tu zona de comfort… sale mal

    El prompt de hoy es «Cuéntanos alguna vez que no te haya funcionado salir de tu zona de confort y qué aprendiste de ello». Toma ya.

    Podría decir que el mayor esfuerzo que he hecho los últimos años para salir de esa supuesta zona es lo de hablar en público. Pero una vez que he pasado de querer morirme por tener que hablar delante de cuatro desconocidos a hacer el payaso hablando en inglés delante de dos mil, no cuenta como que ha salido mal (aunque han salido mal muchas cosas por el camino… ¡da para charla!).

    Algo que sí hice e intento no repetir: dar clase. Presencial u online (peor la segunda).

    Y diréis, pero Juan, en el fondo es muy parecido a dar charlas y compartir conocimiento. Qué va. No me gusta nada. Y se nota. Igual que se nota esa gente que lo tiene como algo vocacional y lo disfruta.

    Probablemente tenga algo que ver con que nunca me he encontrado con un profesor que me fascinara y dijera «quiero explicar como él». Igual que sí me he encontrado a gente que daba charlas maravillosas y he dicho «quiero intentar hacer lo mismo». No digo que no haya tenido buenos profesores (que sí), pero si pienso en ellos recuerdo mucho más (pero mucho) a los que dejaron una marca negativa: por lo mal que se explicaban, por lo mal que te motivaban, porque directamente no aparecían y te dejaban un hueco en los conocimientos casi irreparables…

    Así que todas las veces que he dado el paso y he dado clase, no creo que lo haya hecho muy mal, pero lo que se dice disfrutar… no lo he disfrutado. Me vuelvo a mi zona esa de comfort –que espero sea la cama a estas horas–.

  • El lado positivo

    Uno de los prompts de esta semana es «Comparte algo que te haga ser optimista sobre la vida, tu carrera o tu sector».

    Cuando estás muy dentro de un sector es muy difícil conseguir distancia suficiente para alejarte de los problemas del día a día, de los dramas, de ser arrastrado por la incertidumbre de que todo parece moverse a un ritmo imposible de gestionar… Y, a la vez, es totalmente necesario. Sobre todo cuando solo puedes actuar e influenciar en lo que tienes más cerca.

    Por eso, aunque están siendo semanas muy movidas en el mundillo interno de la comunidad WordPress, intento mirar un poco más allá y sigo viendo una comunidad increíble de personas dispuestas a dar charlas en meetups, de organizar eventos online, WordCamps en ciudades de todo el mundo… Gente que hace cursos y formaciones para que todos tengamos una web mejor. Personas que escriben en sus blogs y no solo en redes sociales. Amistades siempre disponibles para un chiste, un meme, una cerveza, una solución.

    Al final del día es lo único que importa. Y por esa gente hay que seguir al pie del cañón.

  • La tarde del 31 de diciembre

    «Un objetivo profesional antes de cerrar el año»

    Podía compartir con vosotros la lista que no tiene fin de tareas pendientes. De correos en la bandeja ‘Tareas’, de correos en la bandeja ‘Futuro’, de elementos en la lista de Obsidian llamada ‘Folio de preocupaciones’, de la de ‘Folio de soluciones’, o de la ‘Lista de la tranquilidad’. Alguna hoja de mi cuaderno en el que escribo con mi bolígrafo (de Weglot, claro).

    Dicen que compartir en público los objetivos ayuda a conseguirlos. Ni de coña, pero bueno… Allá cada cual con sus tácticas, si os funcionan…

    Yo creo que para conseguirlo lo primero es que tenga sentido. Y lo segundo que vayas a ponerte con ello sin excusas. Os lo dice alguien que ha incumplido miles de propósitos y planes maravillosos (pero que también ha conseguido algunas cosas).

    Mi objetivo de aquí a final de año es que lleguen los últimos días de diciembre y pueda estar con la tapa del portátil bajada. Cosa que no ha pasado en muchos años. Recuerdo más de un 31 de diciembre por la tarde mandando correos electrónicos. Tal vez alguno de vosotros recibiéndolos.

    Será todo un reto, pero eso es lo divertido, ¿no?