• Mirando atrás: mi 2013 en 25 yipis

    Tradiciones navideñas… unos comen caracoles, otros langostinos y yo, actualizo mi blog personal. No tengo intención de prometer que actualizaré más a menudo, o hacer un listado de buenos propósitos para el año que entra, porque al menos estoy intentando ser más sincero conmigo mismo… Pero sí que me gusta dejar un texto cada 365 días recapitulando lo que he hecho para que algún día cuando sea mayor –este año he cumplido 30, pero eso no significa nada– no tener que tirar de memoria olvidándoseme cosas.

    Obviamente mi vida profesional ha girado alrededor de GPMESS como bien sabéis todos, y mi vida personal ha sido arrastrada por ello también. ¿Que no sabéis lo que es? Apuff… la última vez que lo explico: es una aplicación que te permite recibir información geolocalizada a modo de mensajes que te llegan automáticamente al móvil cuando pasas por un lugar donde hay algo interesante. ¿Y qué es algo interesante? Pues información sobre un monumento, una recomendación sobre unos bares, una experiencia única que se ha vivido allí, una foto de un amanecer… lo que se te ocurra. Y cualquiera de vosotros (con un teléfono Android, o pronto con un iPhone) podéis colaborar compartiendo y colocando vuestras experiencias por el mundo.

    Así que aprovechando el concurso que tenemos en marcha en la empresa (#MiCiudadMola1000) y el reto de esta semana que es dejar 25 yipis con #LoMejorDel2013 voy a enlazarlos para hacer el resumen de algunas de las cosas que creo que han sido lo mejor que me han pasado en este año que se marcha en breve. Algunos los enlazo a otros posts que he escrito por ahí con más info del tema, y otros son bastante autoexplicativos. La temporalidad es totalmente aleatoria y el orden también, lo que importan son los lugares… ¡y las personas!

    La experiencia con tantos emprendedores en la aceleradora Lanzadera. #ValenciaMola1000 por dar estas oportunidades a gente con ganas de mejorar la sociedad. [ver yipi]

    El conciertazo de The National el pasado noviembre. #MadridMola1000 por acoger a Matt Berninger y su banda, ¿todavía no los has escuchado? ¿A qué esperas para disfrutarlos? [ver yipi]

    Volver a casa en las fiestas navideñas. #SantoñaMola1000 por poder trabajar viendo la bahía desde la ventana, la tranquilidad de la gente paseando y el buen ambiente que hay por sus calles. [ver yipi]

    Conocer Ruzafa y algunos de sus locales como el Ubik Café. Porque #ValenciaMola1000 si sabes dónde ir o por dónde perderte caminando (eso sí, no confíes mucho en el transporte público para volver) [ver yipi]

    Recorrer una ciudad desconocida en busca de un graffiti de Banksy. #SanFranciscoMola1000 porque allí tomó forma una idea y un sueño que ahora ya es una realidad. [ver yipi]

    Visitar el campus de Google de la mano de españoles que están allí trabajando. #MountainViewMola1000 porque acoge a una empresa en la que todos nos miramos y de la que intentamos aprender. [ver yipi]

    Conocer por primera vez Portugal, aunque sólo fuera para comprar muebles (no, toallas no) y visitar la fortaleza (o Praça-forte) de Valença do Minho, un lugar que merece la pena recorrer. #ValençaMola1000 [ver yipi]

    Los paseos por Pontevedra. Por ejemplo, la Illa das Esculturas merece mucho la pena recorrerla. Alejarse del jaleo de coches y personas en una ciudad no es siempre fácil, y aquí puedes hacerlo #PontevedraMola1000 [ver yipi]

    Seguir trabajando con los chicos de Simbolóxico en multitud de proyectos interesantes. Usar la pelu como mini-coworking, tomarse un kebab al lado y seguir a tope creando y disfrutando hacen que #SantiagoMola1000 [ver yipi]

    Conocer un poco más de Galicia. A Illa da Toxa con su Ermita de San Sebastián y su recorrido por el bosque merece la pena aunque no tengas dinero para pasar el día en el balneario o jugar al golf ;) #AToxaMola1000 [ver yipi]

    Inaugurar nuestra primera oficina en el PCTCAN. #SantanderMola1000 por darnos la oportunidad de trabajar juntos en GPMESS y seguir creciendo como empresa. Aunque nos tuvimos que ir pronto, pero mereció la pena. [ver yipi]

    Visitar Bilbao y ver cómo había cambiado en los últimos años y cómo había mejorado creciendo alrededor del Guggenheim. ¡#BilbaoMola1000 aunque nos lloviera! [ver yipi]

    Los paseos por la orilla del río en Santa María do Campo. #MarínMola1000 porque en toda su extensión puedes disfrutar de la naturaleza y caminar tranquilamente. Eso sí, ¡por la noche no te olvides del peto reflectante! [ver yipi]

    Conocer CaixaForum y a un montón de emprendedores, inversores y gente con cosas interesantes que contar en la final de EmprendedorXXI. #BarcelonaMola1000 por acoger eventos como este. [ver yipi]

    Visitar Workether y aprender del espíritu del coworking con sus gestores. #ValenciaMola1000 por espacios así y por juntar a gente con tantas inquietudes en sitios tan geniales. [ver yipi]

    Cenar en The Cheesecake Factory, con vistas a Union Square y unas hamburguesas deliciosas y unas tartas de queso más que espectaculares. #SanFranciscoMola1000 y merece la pena la espera para tener mesa. [ver yipi]

    Hacerse las típicas fotos en el Golden Gate Bridge. Una obra inmensa y un icono de la ciudad que es la meca de la tecnología ahora mismo. #SanFranciscoMola1000 y el color naranja internacional del puente también. [ver yipi]

    Sentirse pequeño en una universidad de la que han salido 58 premios Nobel y desde donde se han fundado Google, Hewlett-Packard, Nike, Sun Microsystems o Yahoo! entre muchas otras #StanfordMola1000 [ver yipi]

    Las #Twitterrucas que cada primer jueves de mes se celebran en el Opium aunque no pudiera ir a ninguna. #SantanderMola1000 por reunir a gente tan dispar y dispuesta a charlar sobre cualquier tema. [ver yipi]

    Las fiestas del pueblo aunque se pasaron algo por agua. #SantoñaMola1000 por sus tradiciones marineras y sus ganas de fiesta, que tienen siempre en esta plaza de San Antonio su epicentro. [ver yipi]

    Poder generar empleo y formar un equipo de personas geniales que nos ayuden a llevar a GPMESS a donde queremos. #ValenciaMola1000 por ello y por darnos el Tapitas.com para juntarnos a almorzar! [ver yipi]

    Descubrir que el agua del Mediterráneo no estaba tan caliente como yo la recordaba. Eso sí, la playa de la Malvarrosa estaba hasta arriba de gente que va porque opinan que allí #ValenciaMola1000 [ver yipi]

    Tomarse una caña en la Praza da Verdura y disfrutar de las tapas que en Galicia vienen siempre gratis con tu bebida. #PontevedraMola1000 ¡y que aprendan en el resto de las ciudades! [ver yipi]

    «Escaparse» hasta la tienda de chucherías en cualquier momento para llenar bolsas a reventar y quitar las ganas de rumiar algo durante las interminables horas de trabajo. #MarínMola1000 [ver yipi]

    Encontrar una tienda como la de Lego, llena de juguetes para niños pero que realmente son tesoros para mayores. Algunos increíbles (y caros) pero que algún día acabarán en casa #ValenciaMola1000 [ver yipi]

    Y por supuesto, sin necesidad de poner un yipi, lo mejor del 2013, como siempre, son las personas que me han rodeado y acompañado en todas estas aventuras o han estado cerca de alguna manera. ¡Espero que el 2014 traiga aún más experiencias que compartir!

  • Toca pasar a un nuevo calendario

    Me decía mi primo Chema el día que por fin saqué un ratuco para tomar unas cañas con él que me tenía un poco perdido desde que no actualizaba este blog con mis historias. Es verdad que ahora estoy todo el día en redes sociales, soltando un pensamiento por Twitter, enlazando algo que acabo de leer en Facebook, comentando por aquí y por allá y desperdigando información, que rara vez llega a la gente que me gustaría que llegara (porque obviamente, no podemos pedir a todo el mundo que esté en el lugar y a la hora exacta que a nosotros nos da por actualizar, para que lo vean)

    Así que por si hay alguno interesado, que lo mismo sí, creo que toca hacer un pequeño resumen de lo que ha pasado este año -que yo me acuerde- y dejar la puerta abierta a escribir más por aquí el nuevo año (sin abusar, como mi fallido proyecto de enero pasado, del que he aprendido bastantes cosas)

    Digamos que este año ha sido de aprendizaje (uno más) de la vida del trabajador, autónomo, eso sí. Puede que te tires horas y horas leyendo sobre lo qué hacer y lo que no hacer con clientes, proyectos, formas de trabajo y demás, pero hasta que no te pasa, no aprendes. No sé si es la inocencia, el intentar pensar bien de la gente, en que ellos no harán lo que tú no harías o similares, pero al final es a base de leñazos como se evita que te vuelva a ocurrir. Pese a todo ha sido un gran año, he conocido mucha gente, he tenido entre manos algunas páginas web y proyectos interesantes y muchos van a seguir creciendo en el 2013. Igual que Vertixe (si algún día la Oficina de Patentes y Marcas resuelve el registro de la misma) que, probablemente, se transforme en una Sociedad Limitada en breve.

    Si de otra cosa os he podido aburrir a hablar, es de gpmess. Puede que la mayoría no sepáis lo que es una startup, ni un business angel, ni os hayáis planteado rellenar folios y folios con un business plan, y aún así ahí habéis estado echando una mano siempre que ha hecho falta un voto, un me gusta o una palabra de apoyo. En gpmess me he juntado con unos auténticos cracks del panorama cántabro (¡y sueco!) y pensamos revolucionar un poco el uso de los smartphones. Sí, esos teléfonos que la mayoría no tenéis, pero que acabaréis teniendo, porque al final el avance tecnológico si se traduce en comodidad y ventajas, se impone (igual que ahora nadie se imagina vivir sin un mando a distancia en la televisión, pronto todo el mundo verá normal tener toda la información de Internet en la palma de la mano)

    Aparte de esto, seguro que ya sabéis que he pasado casi medio año en Galicia, en mi segunda casa (en la que me dan de comer tanto como en la primera, así que sigo en forma) donde también tengo proyectos geniales en los que participar. Disquecool se está consolidando como medio de tendencias y ahora afrontará el reto de monetizar (o sea, de sacar algún dinerillo) y Galicia-On, la agenda cultural, ha valido para aprender de muchas situaciones y está preparada para renacer de manera más cómoda y sencilla para todos. Además allí tengo a los currelas de Simbolóxico, que son mi ejemplo de tíos con pies en la tierra y mente volando en las nubes. Esa es la filosofía: trabajar, trabajar y trabajar, para conseguir que los proyectos que una vez nos imaginamos o soñamos, se hagan realidad y podamos posarnos en ellos. De estos tengo al menos uno en mente para el que necesitaré la inestimable ayuda de mi periodista favorita.

    Pero no todo ha sido trabajar y hablar de cosas de trabajo, aunque casi -sí, se nota que ando haciendo lo que me gusta-. Este año hemos recorrido parte de Cantabria, parte de Galicia, parte de Asturias, Pamplona y Madrid, y aunque la crisis no nos deja movernos todo lo que quisiéramos, no tenemos queja. La gente por lo general está muy negativa, y razones no faltan para estar jodidos, pero aunque se pueden tener días bajos -todos los tenemos-, hay que sobreponerse y buscar opciones para salir adelante. Entiendo que las instituciones no ayudan y que no hay más que humo y humo y humo (he intentado evitar lo de emprender y demás en este post, porque está más desgastado que lo de Community Manager) y si te descuidas alguna puñalada por detrás.

    Así que esto es un poco el mapa de situación actual, si alguno tiene preguntas o quiere recordarme algo que me dejo en el tintero, que no dude en dejar un comentario, escribirme un e-mail, mandarme un mensaje por Facebook, un tweet, un mensaje en Google+, un comentario en Instagram o en Flickr, que se abra una cuenta en Path y me añada o, vete tú a saber, lo mismo una llamada por teléfono o encontrarnos de verdad en la calle con un café o una caña en la mano. Al final, esto último es lo que no deberemos perder jamás.

  • Discos para el 2012

    Air. The Ting Tings. La Habitación Roja. Leonard Cohen. The Shins. Paul Weller. Kaiser Chiefs. Sigur Rós. Yeasayer. Franz Ferdinand. The XX. The Killers. Muse. Bloc Party. The Last Shadow Puppets. Animal Collective. MGMT. Metric. La Roux. Grizzly Bear. Phoenix…

    Algunos con toda seguridad en los próximos días y meses, otros aún con la duda de si obtendrán algo de provecho de entrar al estudio y unos pocos que simplemente «se espera que ya les toca», sacarán disco este 2012. Y muchos otros más que seguro más de uno espera con ganas. Y llegarán las filtraciones (que ahora a ver cómo llegan si la descarga directa anda de capa caída… ¿otra vez vía soulseek? ¿se lanzarán a darnos alternativas legales? ¿renacerá MySpace?) y las críticas enfurecidas a aquellos que no suenan igual de frescos que en su disco de debut, a los que intentan reinventarse una vez más sin recordar al sonido que les catapultó a la fama, a aquellos que tocan los mismo que les hizo triunfar y no se reinventan…

    Nunca he sido un buen crítico musical, ni he tenido un oído muy exquisito… siempre han terminado por convencerme los discos al completo después de muchas escuchas, como que a la vez veinte que los oigo, el cantante se mete en mi cabeza y me dice «gracias por escucharlo tanto, ahora te voy a explicar por qué cada canción está aquí y qué te voy a transmitir al completo» y le daba la razón. Y así es como he caído en las redes de discos odiados por todo el mundo como alguno de los Killers, Coldplay o los Strokes (incluso de Muse) y no tengo explicación ante las críticas de los demás. Los escucho y no me desagradan. Y ya. Y esto me pasará con algunas de las novedades de 2012, así que id preparando vuestros indignados discursos, ¡pero no para «luchar» conmigo!

    Foto: Sarah Ross

  • Tiras de humor mañaneras

    Todas las mañanas tengo esperando para ser revisada una carpeta en el Google Reader llamada tiras cómicas. Suelen ser uno o dos minutos, pero siempre hacen ver las cosas de otra manera al empezar la procrastinación el trabajo de cada día. Y aunque reconozco que algunas de ellas son demasiado «frikis», otros son clásicos para todos los gustos.

    A nivel nacional, la visión de un clásico como Forges en El País, y la de Manel en Público siempre sacan esa sonrisa irónica que nos permite afrontar la que está cayendo sin salir a quemar cosas por la calle…

    Y sin dejar de ser clásicos, pero del otro lado del charco, unos incansables personajes siguen en sus muy diversas situaciones a cada cual más rocambolesca: Dilbert en su oficina, Calvin y Hobbes en sus aventuras y Garfield en su… pausada vida.

    En cuanto a la faceta más… tecnológica… distinta… no pueden faltar los clásicos de XKCD, y sobre la actualidad tecnológica, la tira semanal de Nitrozac and Snaggy en AllThingsD. Y por supuesto, sin categoría posible, entre el humor y la animalada, el favorito entre los favoritos no podía ser otro que los grandes Cyanide&Happiness. Entrar e ir dando a random para ver algunas de sus joyas a lo largo de los años (cuidado con las Depresion Weeks) es un vicio.

  • Woz y Android y viceversa

    La semana pasada, Steve Wozniak, co-fundador de Apple nos sorprendió a muchos con unas declaraciones en las que dejaba claro que aunque su primera opción como móvil sería siempre el iPhone, deseaba que «ojalá hiciera toda las cosas que mi Android hace, de verdad». En esta entrevista hace un repaso a algunas de las características en las que considera superior al sistema del androide verde, como por ejemplo el asistente de voz Siri que deja bastante que desear para los usuarios de Apple desde que se integró en el sistema iOS, el uso de batería desde la última actualización (aunque no creo que los Android precisamente hagan una gestión mucho más eficiente) o el GPS integrado en el que se convierten los móviles basados en la plataforma de Google.

    Ahora bien, aunque las quejas y los deseos parecen más hechos desde el ámbito hardware-software del móvil, no se puede negar que el ecosistema de aplicaciones que ha creado Apple alrededor de su iOS es bastante envidiable desde el entorno Android. Más allá de las ventajas para desarrolladores (económicas, según los estudios de compra en los respectivos ‘stores’ y ‘markets’) y que siempre encontramos media docena de alternativas en la plataforma androide… lo original es siempre lo original.

    ¿Y qué apps echo yo en falta para Android? Varias, algunas para tonterías, pero que realmente fuera a utilizar, hay tres claves: Instagram, Instapaper y Flipboard. De la primera es probable que todos hayáis oído hablar, porque a día de hoy todos conocemos a alguien con un iPhone que le guste echar fotos, aplicarle un efecto y compartirlo en redes sociales. El sistema es bien simple, y aún así, los chicos de Instagram han logrado todo un boom con una aplicación espectacular… y no parece que vayan a portarla a Android en breve (a veces saltan rumores, pero la semana pasada ya se decía que igual llegaba incluso antes para Windows Phone…).

    Por otro lado, en la batalla de la lectura de contenidos, Instapaper es una gran app. Aunque ésta sí que tiene opciones igual de válidas para Android e incluso para el PC, como Read It Later, o la combinación IFTTT + Evernote (recomendada por @dondado, ya hablaré otro día de ella), pero aún menos integradas. La cantidad de contenido que nos llega a diario vía redes sociales, feeds de rss, noticias que leemos por ahí hace que nuestras listas de lectura «para más adelante» se hagan enormes y difíciles de manejar, y cualquier solución es buena…

    Y siguiendo con esta misma idea, Flipboard es la idea para poder leer más cómodamente todos esos links que nos llegan de diversos lugares. Es mucho más adecuado (y habitual) leer una revista con todos los contenidos que navegar entre enlaces, ventanas de navegador y demás. Una de las aplicaciones de más éxito exclusivamente para iOS (hasta hace poco para iPad, pero la nueva versión para iPhone es igualmente espectacular) que ojalá tuviéramos en Android.

    Estoy seguro que los gamers conocen algunos juegos desarrollados para una u otra plataforma que darían un plus a su rival si estuvieran implementadas, pero en ese mundo no me meto porque más allá de los pájaros enfadados, poco sé. ¿Echáis en falta alguna app desde vuestra plataforma?

    Foto: Anirudh Koul

  • Tomando algo por Santander

    Desde hace ya unos cuantos años no soy precisamente un fan de la capital cántabra, lo que no quita para que haya mil cosas que me unan a ella y que prácticamente cada semana pase por allí. Después de muchos años de época universitaria y las transformaciones que han sufrido las zonas de marcha (algunas para mejor, como el Río, otras con sus picos buenos y malos, como la calle del Carmen) no tengo apenas dudas de la vida nocturna, pero estoy seguro que a otras horas del día me pierdo un montón de sitios buenos en los que tomar un café, una caña a media tarde o comer unas raciones de patatas, unos pinchos o algo distinto a menús del día con cocido montañés de primero.

    Mi indecisión a la hora de elegir donde entrar es conocida, y las excusas de «demasiada gente», «demasiada poca gente», «no sé yo si aquí servirán a estas horas» o «tiene pinta de caro/pijo/ambos» seguro que me cierran puertas de sitios más que decentes. Y como dicen los gurús y los estudios que uno se fía mucho más de la opinión de un amigo que de lo que lee en cualquier guía por ahí, lanzo la pregunta… ¿qué sitios recomendáis en Santander para tomar un café y un pincho a media mañana? ¿y para tomar un café o una caña a las cinco o seis de la tarde con un amigo? ¿y para comer algo sin necesidad de sentarse a comer dos platos y postre a mantel puesto?

    Prometo hacer una pequeña guía con vuestras aportaciones ya sea por aquí, por Facebook, por Twitter, por Google+ ¡o por donde sea!

  • Vía52, una nueva manera de afrontar temas interesantes

    Hoy toca hablar de noticias, pero en vez de criticar al sistema judicial, a los millones de jueces con twitter, al capitán del crucero italiano o al cada-día-más-indignante Urdangarín, quiero hablaros de otra manera distinta de afrontar la actualidad: la que nos propone Vía52. Y qué mejor presentación que la que ellos mismos redactan en su web:

    Vía52 es un nuevo un semanario digital que quiere sumarse con modestia al panorama mediático. Desde hace meses venimos trabajando en este proyecto, impulsado por David Rojo (@rojovegas) y Andrés Hermosa (@andresh), y que cuenta con la colaboración de un grupo de profesionales del periodismo, el fotoperiodismo, la ilustración y la tecnología.

    Vía52 surge como respuesta a la mala situación que vive la prensa y que está cerrando puertas a una gran cantidad de profesionales con experiencia e ideas. Como laboratorio de periodismo, experimentaremos con diferentes formatos y maneras de financiación para lograr que el periodismo de calidad en la red sea una realidad.

    En estos tiempos donde cada vez es más difícil encontrar una manera de sobrevivir en la red, estos valientes nos ofrecen un nuevo punto de vista, muy trabajado y acertado en mi opinión, de asuntos de actualidad que todos tenemos en mente -y en boca- pero que no conocemos en profundidad. El euro y la crisis, la metatelevisión y la muerte son los temas tratados hasta ahora, pero se esperan un montón de artículos interesantes de muy diversos profesionales. Sólo puedo recomendaros a todos el trabajo de Andrés y el resto del equipo y que paséis unos buenos ratos leyendo artículos como «El más allá está en la red» o «Las otras vidas de la tele«.

    Foto: @andresh en Vía52

  • Escuchando música y trabajando

    Dice un estudio global sobre desarrolladores realizado el pasado noviembre a más de 3000 personas por Zend que sólo el 14% de ellos no escucha música a la vez que escribe código. La encuesta va más allá y nos dice que el 42% tiene en sus oídos pop/rock, el 17% electrónica y un 10% jazz. Y aunque los ganadores son Metallica, Pink Floyd y Linkin Park, más de uno confesó sus «guilty pleasures» como Lady Gaga, Britney Spears o ABBA, aunque curiosamente las dos primeras junto con Justin Bieber son supuestamente lo último que escucharían estos trabajadores en sus horas de máxima concentración.

    No sé muy bien cómo quedaría extrapolado este estudio a los desarrolladores nacionales, y si alguno trabaja al ritmo de Bulería, bulería… pero imagino que cosas peores hemos tenido todos para «motivarnos» los viernes a última hora antes de empezar el fin de semana… Yo reconozco que como mejor trabajo es con música electrónica, aunque luego no sea este estilo el que más me guste, pero los discos de Daft Punk o Justice los tengo más que rayados. También tengo que confesar que tengo un cd que grabó en su momento mi amigo Merca, de música disco de los años 90, lleno de canciones míticas (pero míticas de verdad, de macrodiscoshows y máquinastotales) que da mucho juego.

    La música española no es en cambio buena compañera, porque si sé la letra termino por dejar mi mente en modo karaoke y me centro menos de lo que debiera… ¿Y vosotros? ¿Tenéis un trabajo donde poder escuchar música mientras lo hacéis? Y si es así… ¿cuáles son vuestras canciones más motivantes? ¿Y esos guilty pleasures?

    Foto: DanielCK

  • Colaboración a escala mundial y resumiendo el conocimiento [TEDx]

    Muchos conoceréis las charlas TED: Ideas Worth Spreading, y los que no, os recomiendo que algún rato que dedicáis (dedicamos) a ver vídeos graciosos de animales, os paséis por la web y os entretengáis con algunas de sus charlas, porque merece mucho la pena.

    A modo de ejemplo, os dejo tres de las que más me han llamado la atención últimamente (están en inglés pero suelen tener subtítulos en varios idiomas para seguirlas sin problema):

    Luis von Ahn: Massive-scale online collaboration. El creador de los odiosos Captchas nos cuenta cómo a través de la iniciativa ReCaptcha están (y estamos) digitalizando millones de libros antiguos que los ordenadores no son capaces de descifrar.

    What we learned from 5 million books. Analizando con una herramienta las palabras de una base de datos de más de cinco millones de libros a lo largo de la historia, se pueden aprender sorprendentemente muchas cosas que pueden pasar desapercibidas.

    Sebastian Wernicke: 1000 TEDTalks, 6 words. Y para aquellos que no tengan ganas de ponerse a ver todas las charlas TED, ya ha habido alguien que las ha conseguido resumir en seis palabras, ¿cuáles son las palabras y cuál fue el proceso?

  • Mis apps para viajar

    Enlazando los viajes imaginarios con los que no lo son tanto, hay que reconocer que a día de hoy es mucho más fácil que hace años tomar una decisión de última hora, llenar una maleta de cosas más o menos necesarias y lanzarse a conocer una ciudad desconocida. Y es que aunque a mí me guste llevarlo todo bien preparado, los mapas, los hoteles, las visitas, los precios de las entradas de museos, transportes y demás… cada vez es más sencillo tener toda la información en tu mano con unas pocas aplicaciones móviles.

    Se puede reservar un hotel directamente con la app de Booking, que para mí se ha convertido en la única web que investigo a la hora de alojarme ya que nunca me ha dado ni un problema y la oferta es enorme, o también se puede esperar al último momento en busca de ofertas más que interesantes vía Really Late Booking o Blink, que ofrecen habitaciones en hoteles de calidad con descuentos de hasta el 70% en bastantes ciudades si esperas al mismo día para hacer la reserva.

    Para los billetes de avión o de autobús aún sigo usando la web, pero espero que en el futuro no muy lejano sean casi todas las compañías las que se unan a los e-boarding pass que te permiten tener toda la información de vuelos y tarjetas de embarque en tu móvil sin necesidad de imprimir nada. Y una vez llegado a la ciudad de destino, tener Google Maps siempre a mano evita muchos rodeos y perderse callejeando en busca del hotel o de un restaurante recomendado (sí, también se puede preguntar a la gente que pasa por la calle, pero soy del género masculino, qué se le va a hacer…)

    Hablando de restaurantes y de sitios recomendados, no puede faltar en el móvil o la tablet la aplicación de TripAdvisor, para leer las opiniones de los demás usuarios y saber donde entrar o donde mejor pasar de largo… Últimamente he descubierto MiNube, a partir de las guías que lanzaron hace poco y me parece otra opción excepcional para no perderse nada, de lo típico y de lo más escondido en cada ciudad. Por último, y aunque no sea su objetivo principal, tiro bastante de Foursquare para leer tips y buscar sitios cercanos. Y aún tengo que investigar Explore, su nuevo buscador social, que puede dar mucho juego y mucha información.

    ¿Qué otras aplicaciones usáis vosotros a la hora de ir de viaje? ¿Alguna imprescindible que me esté perdiendo?

    Foto: earlg

  • Lista de futuros viajes imaginarios

    La vida del emprendedor es muy dura (nah) y un poco esclava (eso sí). Principalmente porque como no todos tenemos un Zuckerberg, un Mullenweg o un Daniel Ek dentro, claro, la pasta escasea y hay que trabajar un montón para ir sobreviviendo en los primeros compases de la aventura. Hoy después de organizar todas las facturas del 2011, calcular el palo de IVA que tendré que pagar en un par de semanas, sumado a los honorarios de la chica que se va a encargar de que no meta la pata con tanto papeleo y una tarde (más) de bloqueo diseñador, junto a una interminable lista de cosas que hacer mañana en Santander antes de coger un autobús de madrugada rumbo a Galicia… necesito desconectar un poco para poder dormir en un rato.

    Y qué mejor que salir de este cuerpo a sobrevolar el mundo y plantarme en esas ciudades que esperan mi (nuestra) visita para alegrarme un poco la existencia. En España hay un viaje pendiente a Madrid a conocer mejor la ciudad, otro a tierras catalanas a dividir entre Calafell, Badalona y Barcelona… y espero algún día ir al sur. La gente sigue riéndose cuando digo que lo más al sur que he ido en la Península es a Madrid, pero qué le voy a hacer…

    Pero más allá de estos viajes de «corta distancia» -cualquiera lo es comparado con el Alsa a Pontevedra…- me apetece mucho volver a salir de este país y recorrer medio mundo. Quiero volver a Londres y perderme semanas por allí, incluso hacer un viaje hasta Cornwall de nuevo y ver cómo ha cambiado aquello en ¡15 años! Quiero cumplir mi palabra y coger un vuelo rumbo a Estocolmo a ver a Vicen y conocer a Nattis para que se crea que nuestra relación es así como es porque sí, porque lo es y punto. Y ya que estamos por allí recorrer todo el Báltico o tirar para el Círculo Polar para que Mónica vea nieve hasta hartarse (mucho más que en Brno)

    Quiero volver a Chequia, por supuesto, a practicar mis oxidadas cuatro frases, y de paso dar un paseo hasta Budapest o hasta Cracovia. Y bajar a Croacia y terminar recorriendo Italia de norte a sur. Sí, aún no he estado en Italia, y no será porque no he tenido excusas ni opciones prácticamente cada año de los últimos diez o doce. Y terminar Europa pasando por París antes de volver a casa.

    Tampoco me importaría cruzar el charco y pasearme por Nueva York, Boston o las ciudades de Canadá y más tarde marchar hasta San Francisco, para poder vivir durante unos días en un mundo donde nadie me preguntaría por qué estoy usando el móvil a todas horas… Y ya que estamos en la costa del Pacífico, habría que dar un salto final hasta Japón, ¿no creéis?

    Aún me dejo algunas otras muchas experiencias soñadas y fascinantes, pero es suficiente por ahora. Ojalá algún día todo haya ido tan bien que hayamos podido permitirnos hacer al menos unos cuantos de estos viajes. Será una buena señal. O eso, o que nos está buscando la policía por algo que, por supuesto, contaré en este blog.

    Foto: nunorodrigues.net

  • Spotify, Last.fm, la nube, ¿hacia dónde nos dirigimos realmente?

    Puedo decir con orgullo de anciano en esto de Internet que disfruté mucho de Napster en su momento. Recuerdo cuando apenas había archivos .mp3, cuando todos usábamos el Winamp (y su mítico mp3 de prueba, «It really whips the llama’s ass!») y cuando apareció la primera canción en mi antiguo PC (Flowers in the window, de Travis) a la que siguieron otras muchas (Burn Baby Burn de Ash y alguna que otra de unos tal Linkin Park cuando aún no tenían ni un disco…) A partir de ahí llegaron los megas de internet, las tarifas planas que nos salvaron de vergonzosas facturas de Telefónica y un montón de ups and downs en la manera de hacernos con música. Disfrutamos de Audiogalaxy como enanos, mucho antes del boom social en el que estamos ahora inmersos y nos tiramos horas buscando en las carpetas de nuestros amigos en el Soulseek. Y aunque este último perduró, muchos se pasaron al eMule, al Kazaa, y finalmente, a las descargas directas.

    Pasado todo este batiburrillo de programas, que por cierto debería hacer pensar a aquellos que pretenden regular con decretos estúpidos qué páginas podemos y no podemos ver (la red se mueve a una velocidad que no pueden imaginar y lo que hoy es mayoritario, mañana puede ser olvidado, cambiado y mejorado) nos encontramos ante un panorama en el que al final algunas compañías han decidido dar un paso al frente, enfrentarse a lo establecido y ofrecernos opciones legales para escuchar toda la música, o casi, que queramos.

    La más extendida por aquí parece Spotify, que por un precio más que razonable nos pone a pocos clicks millones de canciones en cualquier dispositivo. Muchos pros, pero la falta de algunas bandas aún es una gran contra. Realmente queremos escucharlo todo desde el mismo sitio, sin tener que ir cambiando según lo que nos apetezca (lo que es extremadamete vago, pensando que hace cuatro días usábamos vinilos y cintas que teníamos que coger, poner, guardar y hasta rebobinar). Por otro lado, «radios» más orientadas a los nuevos descubrimientos y a las recomendaciones, como pueden ser las de Last.fm o Pandora en EE.UU. El paraíso de estar a la última, de descubrir nueva música, de crear una comunidad de amantes de ciertos géneros o bandas. Pero con poco arraigo por aquí.

    Y finalmente, la batalla en la nube y sus servicios: iTunes y el iCloud, que nos legaliza toda nuestra colección de archivos mp3 piratas por 25 euros al año y las apuestas similares de Google Music y de Amazon. Y las que faltan por llegar. Con sus respectivas tiendas, la promesa de tener nuestra colección en cualquier lugar sin tener que preocuparnos de si se nos borra el disco duro o de si un día la policía va a tirar la puerta abajo y nos va a pillar con nuestros archivitos bien guardaditos en sus carpetas.

    No tengo ni idea de hacia dónde vamos. Ni siquiera sé si acabaré pagando el premium de Spotify o haciéndome con un servicio de estos en la nube para poner a buen recaudo toda la música que escucho día a día. De momento sigo fiel a las descargas, aunque cada vez soy más perezoso y me cuesta más ponerme a buscar, por eso creo que es el momento del siguiente paso, pero igual cuando lo dé, ya estamos en la siguiente etapa de la música e internet. ¿Qué me recomendáis?

    Foto: Halans

  • Timelapses y recuerdos

    Siempre me ha gustado el mundo de la fotografía aunque nunca he tenido ni paciencia ni presupuesto (sobre todo lo primero, que es fundamental al empezar) para dedicarme a ello un poco más y no perderme en conversaciones sobre objetivos, distancias focales, diferentes técnicas y conceptos varios. Lo reconozco, soy uno de esos que encuadra más o menos, tira una foto con el móvil, aplica filtro vintage y mira tú qué maravilla, qué profesionalismo. Y aunque esto no quita para que sea más que suficiente para tener alguna que otra foto más bonita y darme por contento, admiro a los profesionales de verdad, que imagino que vean todo este fenómeno Instagram como yo veo a los primos/cuñados que saben hacer páginas web.

    Por eso me gusta a veces pasearme por Vimeo y encontrar pequeñas obras de arte que merece la pena ser compartidas. Hoy elijo tres timelapses, de tres lugares que son especiales para mí. El primero Cantabria, por motivos más que obvios, y que aunque tenga muchas ganas de emigrar, siempre va a ser mi tierruca. El segundo, Brno, por ser la ciudad que me dio muchas oportunidades, me cambió la forma de pensar y de vivir y me convirtió en lo que soy ahora. Y el tercero, de Londres, porque aunque hace muchos años que ya no te piso y apenas te recuerdo, sé que en el futuro no muy lejano (¿después de las Olimpiadas?) me depararás grandes instantos. Hay que seguir uniendo puntos en los mapas. Disfrutad los vídeos.

    Los latidos de la costa 1ª parte from Chapi on Vimeo.

    BRNO HDR from samadhi production on Vimeo.

    Timeless – London Timelapse from MB Films on Vimeo.

  • NBA TV: la app de basket definitiva

    Apurando la noche de Reyes un año más hasta el último segundo yendo a cabalgatas, envolviendo regalos y colocándolos para disfrute de mis sobrinos mañana por la mañana, quería compartir a modo de regalo el mismo que nos ha hecho la NBA a todos los seguidores de la liga norteamericana de baloncesto: la aplicación NBA.TV para iPad (supongo que para iPhone e incluso para Android sean similares, pero no las he probado)

    Además, hasta el 9 de enero, se está disfrutando del League Pass gratuito (después cuesta unos 80 euros toda la temporada) con lo que se pueden ver todos los partidos (supuestamente los que ofrece Digital+ están vetados, pero se han podido ver) de todos los equipos cada noche. La calidad de la retransmisión es espectacular, puedes ir cambiando de un partido a otro, tienes las estadísticas en vivo, jugada a jugada… ¡espectacular!

    La NBA sabe cómo vender su producto, eso es un hecho que no se escapa a nadie, pero además están volcándose con las nuevas tecnologías de manera ejemplar. Levantarte por la mañana y tener al alcance de un par de movimientos del dedo los vídeos resumen de los partidos que se acaban de jugar, el zapping resumen por si no quieres ir uno a uno y las mejores 10 jugadas de la noche, hace que aunque el basket americano (tan diferente al europeo) no sea tu favorito, te entre por el ojo por su espectacularidad y sencillez. Os recomiendo que le echéis un vistazo, y terminaréis viendo un montón de basket estos próximos meses. Además, las enormes actuaciones de Calderón, Ricky Rubio, Rudy y compañía estas primeras jornadas le dan un plus para los fans del producto nacional.

    Descarga la app en iTunes | Descarga la app en Android 

  • Al otro lado de la bahía de Santoña

    Cualquiera que me conozca un poco sabe que viajar y comer bien son dos cosas a las que raramente hago ascos. No es que tenga un paladar excesivamente fino, que unas buenas patatas ali-oli y unas croquetas suelen ser suficientes para tener contento a mi estómago, y no siempre hace falta viajar al fin del mundo (en horas, Galicia no anda lejos de ahí) para encontrar sitios agradables. Juntando estos dos placeres y sin necesidad de recorrer mucho camino, no hace ni dos meses aparqué mi orgullo de santoñés para ir a conocer a Laredo un restaurante del que todo el mundo me había hablado bien: La Marina Company.

    Sabiendo de mi indecisión a la hora de elegir un sitio donde entrar a comer, siempre es un alivio poder ir a piñón fijo, y más aún cuando te vas a encontrar una cara amable y conocida como la de Marc allí. Y no sólo allí. Ya antes, el poder reservar mesa con un simple mensaje vía Twitter, y el poder ver el menú del día en su blog desde casa para no encontrarte sorpresas y poder ir decidiendo lo que vas a tomar, es algo que hace que el local sume muchos puntos desde la distancia.

    Ya en tierras… pejinas, las expectativas de La Marina Company se cumplen con creces: comida buena con magnífica presentación, platos muy elaborados en el menú del día y un precio muy acorde a los tiempos que corren (12 euros un entrante a elegir entre cuatro, un segundo a elegir entre tres carnes y tres pescados, postre, pan y bebida) No se puede pedir más, por mi parte se lo recomiendo a cualquiera ya sea por Internet o por la calle.

    Por si fuera poco, aproveché mi última visita para conocer también el pueblo con mejores vistas del mundo, porque aunque esté ahí al lado, es un gran desconocido para mí. Y aunque no hay color con nuestra península, también es de justicia decir que Laredo tiene sus zonas bonitas y cuidadas, las casas e iglesias de la Puebla Vieja, el paseo a lo largo de la playa de la Salvé o el curioso Túnel de la Atalaya. Toda una experiencia.

     

  • ¿Todo va a mal y a peor?

    Arrancamos el 2012 con los primeros recortes de la era Rajoy y sin casi tiempo para tirarnos de los pelos, ya nos avisan que esta semana vienen más y que todo esto no es más que un aviso para lo que llegará en marzo. Más impuestos, menos ayudas, promesas que se sabían brindis al sol ya incumplidas, un país atado de pies y manos a los mercados y a las decisiones que se toman más allá de nuestras fronteras… Todo pinta mal.

    Políticos profesionales que no se despegan de sus asientos ni se les cae la cara de vergüenza aun cuando a cualquier persona de la calle le parece indignante algunas de sus historias (historias que suelen centrarse en sueldos acumulados millonarios, regalos varios, tramas de corrupción y favores…) y banqueros cuyo hambre por forrarse a costa de los demás es insaciable. A costa de toda la sociedad. Del famoso 99%.

    Las cosas están así y no tienen pinta de cambiar a corto ni a medio plazo. Toda esta gente pasará, como pasó Felipe González, Aznar, Zapatero… y nosotros seguiremos aquí. Los banqueros seguirán exprimiendo lo que se encuentren como han hecho desde hace siglos y aquí estaremos mientras. Nos indignaremos con más fuerza, cometeremos los mismos errores y unos cuantos nuevos, despotricaremos de unos, de otros, de los medios de comunicación, de los derechos ganados o perdidos, de leyes y reales decretos. Y pese a todo, no nos vamos a bajar de este tren.

    Tenemos mucho que aprender, a mirar por cada céntimo, a no derrochar (es increíble ver las tiendas y los centros comerciales abarrotados de gente estos días) y a tener conciencia de la sociedad. Olvidarnos un poco de intentar ser más listo que los demás y echar una mano a todos y a nosotros mismos. Si la clase alta sigue moviéndose en abundancia, habrá que ofrecer servicios y productos para que ese dinero pase a nosotros. Lo que está claro es que nadie va a salir a tirar billetes por la ventana. Entiendo que hay mucha gente que no está en disposición o conocimiento de hacer estas cosas, pero los que podemos, estamos en la obligación de esforzarnos aún más.

    No nos lo pondrán fácil, pero me niego a creer que todo va a ir a peor y a peor. Peor lo pasaron nuestros abuelos en la guerra, y míralos ahora. Hay que esforzarse, lanzarse y mirar hacia adelante. Nosotros seguiremos aquí. Creo en los que me rodean, y espero que ellos crean en mí.

    Foto: robincaruso

     

  • Mis discos del 2011

    Retomo el blog con el mismo tema que lo abandoné: la música. Consideraremos los lunes como el día musical, e intentaré no quedarme estancado en los discos de siempre para poder tener algo que contar, como en los viejos tiempos. Porque aunque no haya dejado de escuchar música día sí, día también (gracias a mis al-fin-tengo-unos cascos geniales) ya avisé en su momento que me estaba quedando sin hypes. Por suerte, se terminó el 2011 y todo Internet decidió lanzarse al apasionante mundo de crear listas de lo mejor del año. Ahora tengo unos meses para ponerme al día de lo que pasó y ver si cada vez me alejo más de los gustos de mis amigos de Al Norte del Norte, de la gente de Jenesaispop, de los moderneos de Pitchfork o de mi gurú-de-las-descargas de Indiecaciones.

    Por mi parte, no tengo suficiente recorrido en lo que se publicó en el ya acabado 2011 como para poder hacer mi propia lista ordenada de mira-que-cool-soy-que-estoy-a-la-última-de-todo pero pronto empezará el camino para poder hacerlo en 2012. O al menos, intentaré tener el scrobbling encendido todo el día para que last.fm haga su trabajo y me evite quebraderos de cabeza.

    De discos españoles, sin duda me quedo con «La Polinesia Meridional» de La Casa Azul. Finalmente Guille me ha convertido en uno de ellos, después de tardar años en pasar por el aro. Poco a poco, al principio era un rechazo absoluto, después fue un ‘alguna canción en algún momento’, para pasar a un ‘este disco mejor’ y terminar conmigo cantando de inicio a fin este último trabajo que merece muy mucho la pena.

    De discos internacionales, que es donde siempre me he movido mejor, mis recomendaciones (también llamadas ‘los discos con los que he martilleado a la gente a mi alrededor‘) son el nuevo y serio trabajo de Arctic Monkeys, «Suck It And See«, el «Velociraptor» de Kasabian, el divertido (y poco profundo, pero divertido) «La Liberación» de Cansei de Ser Sexy, el alegre «Forever Today» de I’m From Barcelona, «In the Grace of Your Love» de The Rapture y también algún que otro descubrimiento como el «What Did You Expect From The Vaccines» o el «Belong» de The Pains of Being Pure at Heart.

    Y sí, ya sé que medio mundo recomienda el disco de Bigott como el mejor nacional, o el de PJ Harvey, Girls, James Blake, The Black Keys o Bon Iver como mundiales, pero… tiempo al tiempo, que el año es muy largo y yo tengo muchas horas de música por delante.

  • Propósito de 2012

    Apurando los últimos minutos del primer día de un nuevo año, me paso por aquí, como hice allá en el 2009, para contar de manera pública uno de los varios propósitos para este 2012. Obviamente siendo este el lugar elegido, no es sorpresa decir que es publicar en este blog diariamente el motivo de «apuesta». Mis palabras y mis bitácoras andan bastante oxidadas, como podréis comprobar, pero espero que con el paso de los días, las semanas y los meses, todo esto vaya mejorando.

    ¿Y de qué voy a hablar por aquí? ¿Y qué pasa con el blog de Vertixe? ¿Y qué gano haciendo esto? Hay respuestas para todo y para muchas otras preguntas, pero después de una extraña Nochevieja sin campanadas, y una mañana soleada en Isla con un dolor de cuello que ni un spa ha sido capaz de quitar, tampoco puedo extenderme demasiado. Intentaré cada día de la semana (de lunes a viernes, que los fines de semana tienen que ser más de descanso ya que es otro de los propósitos) hablar de un tema distinto, más o menos categorizado. No se solaparán casi temas con el blog de Vertixe, que la próxima semana también tendrá novedades, aunque para la audiencia más tecnológica. Y sobre todo gano la batalla personal del trabajo diario -aunque más de una entrada programaré- y constante que tan bien me sentó con el proyecto fotográfico de Fracción Irreducible.

    Gracias de antemano a los lectores fieles y que todos tengáis un feliz 2012 y resto de típicas cosas que se desean por estas fechas. Yo este año me lo voy a comer. Avisados estáis.

  • Se me han terminado los «hypes»

    Y no sé por qué. Recuerdo la época en la que después del Napster y las velocidades insufribles de conexión vía módem, se abrió la puerta del Audiogalaxy y con ella todo un mundo de música a menos de un click. Encontrabas una banda y te recomendaba similares, y siempre había cosas que sorprendían. No voy a hablar sobre las descargas, la piratería, la música y su negocio ni nada similar, pero sí sobre la falta de novedades últimamente en mi colección.

    Puede que ya me haya oxidado y no sepa dónde o cómo buscar (que con la de blogs especializados, foros y el last.fm parece difícil) o puede que me haya vuelto más especial en mis gustos musicales y haya dejado de ser una esponja que todo escuchaba y todo le gustaba. Puede que me quedara anclado en los early-two-thousands o que todo se haya vuelto un ciclo y hemos vuelto a un principio que yo ya he visto.

    Muse en la NME

    Una lectura muy recomendable son estos dos artículos titulados «Festivales 2011, ¿se nos ha roto el juguete?«, que reflejan la situación a gran escala en el ámbito de los eventos veraniegos. Desde mi primera vez en Santander (aquel mítico SSF), la planificación de los veranos siempre giraba en torno a algún festival, saliera o no saliera luego el viaje. Pero hace ya dos veranos que no es así, y no es por falta de opciones, sino por falta de bandas a las que ver. Y es que como bien dice Caneda en el reportaje, «en los últimos lustros la oferta musical ha sido ciclópea, se ha escuchado más música que en ningún otro momento de la historia de la humanidad. Pero, por otro lado, la oferta se ha vuelto tan accesible que es muy difícil sorprender a un público que lleva años teniendo acceso completo a todo«.

    Me quedan unas cuantas bandas por ver en mi lista, pero no merece la pena la mayoría de las veces pagar un abono a un festival por un par de conciertos. Sé que me queda ir el próximo verano a un macroevento de estos en las islas británicas, pero probablemente también sé que será el último. Y hablando de ingleses, los máximos exportadores de «hypes» tampoco es que anden muy boyantes últimamente. Basta con ver cualquier portada de las últimas de la NME, la revista amada y odiada por el panorama indie: Muse, The Clash, The Strokes, The Horrors, Noel Gallagher, Arctic Monkeys, Kasabian, Foo Fighters, Jim Morrison, Bono, The Smiths, The Libertines…

    Recuerdo escuchar el Is This It? cientos de veces, o disfrutar de aquellos mp3 de unos desconocidos Arctic Monkeys que aún no tenían discos en el mercado. Poner sin parar el Origin of Symmetry o pasar tardes con las sesiones piratas de los Libertines cuando Pete Doherty aún no era lo que es hoy en día (no encuentro sustantivos). Y hoy sigo escuchando las mismas bandas pero en sus cuartos o quintos álbumes, quejándome de cómo han cambiado -para mal, en la mayoría de los casos- y poco más.

    Así que este post es un silencioso grito de desesperación para que alguno de mis fieles lectores me diga que hay vida más allá de las mediocridades de los últimos años, que se saque de la manga un disco normalito tirando a bueno de una banda que no tenga de vida más allá del segundo o tercer disco. Porque sí, yo no soy un erudito musical, me gusta la música que pone las pilas, como aquellos primeros discos de Mäximo Park o Mando Diao, incluso más cercanos como los de Vampire Weekend, no busco la profundidad de las letras ni que un carismático líder pase luego a la historia, me valen unos Bloc Party, unos Glasvegas, unos Campesinos o unos We Are Scientists. Me vale casi todo, pero ni eso encuentro.

  • A la búsqueda de blogs personales

    Echando un vistazo a la pequeña lista de bitácoras de amigos que sigo en el lateral de mi blog, me di cuenta que más de la mitad hacía años que abandonaron la tarea de actualizarlas. Tocó hacer una -triste- limpieza y añadir algunos de los descubrimientos de los últimos tiempos, que no han sido muchos.

    Compartir fotos y viajes en Facebook, pensamientos en Twitter, o huir hacia la sencillez de uso de Tumblr ha dejado bastante desierta la blogosfera cotidiana. Y la llamo así porque está claro que los contenidos especializados (principalmente tecnológicos, pero también de índoles deportivas, culinarias o viajeras) siguen estando a la orden del día, y son los que suelen llenar de contenidos todos esos enlaces que van luego a las redes sociales. Pero echo en falta esos escritores del día a día, que lo mismo te cuentan un concierto, que un viaje, que un análisis político, una historia inventada o una curiosidad digna de National Geographic.

    Y es que no todo es información, más información, tutoriales, noticias, actualidad… o lo que es peor, opiniones de políticos, de periodistas… también políticos, o posts patrocinados… Creo que hay hueco para muchos que simplemente queremos leer unos pocos párrafos sin excesivas ínfulas de notoriedad, más cercanos, más comunes, que al fin y al cabo, es lo que somos la gran mayoría. Alguno de mis (no muchos) lectores bien podía animarse a escribir unas líneas, que sé de buen pelo que hay más de uno y más de una con alma y pluma de escritor.

    Sé que yo no soy precisamente un ejemplo de continuidad en mis narraciones (aunque estoy intentando volver al redil) pero un poquito más de interacción e inspiración no vendría mal. ¿Hay algún blog que me recomendéis seguir? Seguro que conocéis a gente interesante, y yo no tengo tiempo para ir indagando uno por uno los resultados de Bitácoras… Cualquier comentario será bienvenido y quedaréis bien conmigo y con el recomendado, ¡doble premio! Muchas gracias.

    Foto: Dekuwa

     

  • Emprendiendo rumbo a Vertixe

    Aquellos con los que he hablado últimamente ya estarán un poco hartos de escucharme hablar de emprendeduría, de Yuzz, de planes de empresa, de productos, servicios, presentaciones, elevator pitches y demás.  Y lo que os queda. Algún valiente se anima a hacer la pregunta importante: «Muy bonito todo eso, ¿pero qué vas a hacer? ¿te ha valido para algo?» La respuesta, como no puede ser de otra manera es que me ha valido de mucho.

    Los últimos meses han sido de tomas de muchas decisiones, pero por suerte han venido prácticamente solas, o acompañadas de tan buenos envoltorios que ha sido sencillo saber qué elegir. He conocido a gente en Santander y en los viajes a Bruselas y Madrid con los mismos temores, las mismas dudas y la misma ilusión que yo, y eso ayuda. He conocido experiencias de gente que ya ha dado el paso, y he visto poquito a poco cómo compañeros han solucionado hasta los baches más grandes para seguir adelante. ¿Cómo iba a dejar yo escapar la oportunidad? Y no la dejo, ya se acerca, la época Vertixe.

    Vertixe es el gallego para «vértigo«, el que me daba a mí al principio todo ésto y el que le da a mis padres cuando menciono la palabra autónomo. Pero también es la sensación que tienen muchas personas en el momento de colocar su negocio en Internet, o a la hora de innovar, o cuando buscan soluciones no muy caras en estos momentos de crisis y miran a las nuevas tecnologías. Y toda esta gente necesita alguien que les asesore, que comprenda sus necesidades y que les ofrezca un producto ajustado a ellas, no necesita soluciones de hazlo-tú-mismo o megaproductos de las compañías más famosas de la zona.

    Y para llegar a este mercado y a esta situación he estado los últimos meses preparándome, aprendiendo, estudiando, ejecutando y trabajando. Cambiando el chip de lo que fue durante muchos años un ocio a la salida de clase a lo que me va a dar de comer en los próximos. A partir de ahora intentaré colaborar con más gente para que mis conocimientos y todo lo que tengo aprendido sirva para mucho más. Para compartirlo mediante un blog, VertixeTech y que todos podamos opinar sobre ello. Y sobre todo, para ofrecerlo como trabajo a muchos futuros buenos clientes. Seguiré informando, lo leeréis.

  • Elecciones, indignados y redes sociales

    Yo me bajo. Elecciones el 20 de noviembre cuando todavía no ha dado tiempo a calmar los ánimos después de las de mayo y ya empiezan a revolucionarse los gallineros varios. Por mi salud mental procuraré dejar de seguir a cuentas en redes sociales que hablen demasiado (o exclusivamente) de política, de leer noticias que me indignen y lamentablemente, de oír también a muchos «indignados» que tampoco saben ni dónde están ubicados.

    Volverán algunos políticos a Twitter a hacernos creer que están «en la onda» o que tienen interés real (¿ellos o su equipo de comunicación?) en conversar con el ciudadano de a pie. Volverán los afiliados a partidos o a sus juventudes a lanzar exabruptos contra «el enemigo» y alabar a «su candidato», cuando todos tienen mucho que callar y mejorar. Y volverán las encuestas partidistas, las soluciones mágicas, los problemas de siempre y el dineral gastado en campañas electorales que algunos aprovecharán para cerrar un año 2011 con más ingresos de los esperados a base de cartelería y merchandising.

    15 Mayo Santander

    Tendremos de nuevo el #nolesvotes, y el miedo a quedarnos en Guatemala o en Guatepeor, o viceversa. Tendremos partidos pequeños que fueron grandes quejándose del sistema electoral en lugar de reverdecer ideas y llegar a más gente, y a partidos pequeños que no aspiran a más que con uno o dos escaños manejar las mayorías a su gusto para beneficio de su región. Tendremos un presidente maniatado a las presiones de los mercados y la Unión Europea, pero volverán a hacernos creer que las elecciones europeas (¿alguien recuerda quiénes se presentaban de candidatos?) no valen luego para nada.

    Y mientras, los mal llamados «indignados» (no porque no lo estén, sino porque somos muchos más que los que se autodenominan así) seguirán peleándose por los grupos de Facebook, intentando evitar desahucios sin dar demasiada información para no perder razones y discutiendo en plazas sobre temas de los que muy pocos pueden opinar por falta de conocimiento. Y es que luego nos quejamos de los todólogos de las tertulias de la televisión, pero aquí cualquiera soluciona problemas de macroeconomía, hipotecarios, medioambientales, de comunicaciones, parlamentarios, financieros, legislativos, médicos y judiciales con poco más de unos links de la Wikipedia y algún vídeo de YouTube.

    Yo estuve en la Plaza Porticada de Santander un 20 de mayo emocionado con más de mil personas con una ilusión y unas demandas bastante claras en las que cabía gente de derechas, de izquierdas, cristianos, ateos, ricos, pijos, pobres, modernos y carcas. Pero al final cada uno acabó tirando para su lado, ¿y qué está pasando? Pues lo que pasa siempre. El deporte nacional, tú contra mí, rojos contra azules, tus ideas contra las mías, blancos y negros. Por eso yo me bajo, lo siento, no creo en las revoluciones sin líderes en una sociedad tan acomodada como la nuestra. No creo en la viabilidad de la democracia directa a gran escala (perdí mi esperanza en alguna reunión de la comunidad de vecinos) ni creo que la solución sea cambiar el sistema por otro, cuando no hay ni un ejemplo que haya funcionado de otra manera. Y no es conformismo, simplemente es esa ilusa idea de que quizá, con políticos respetables y respetados, honrados, preparados, y unos medios de comunicación independientes y una sociedad crítica, las cosas tal y como son ahora podrían ser muy diferentes.

    Y que si un partido, use Facebook o no, tenga cien años de historia o se haya creado ayer, consigue llegar a la gente con ideas sensatas que vaya a llevar a cabo y logra millones de votos, no siempre tiene que ser el bipartidismo de unos u otros. Que cada persona tiene un voto. Y somos muchos. Pero ya no tenemos ninguna ilusión.

    Foto: OjoEspejo

     

  • Recuerdos del Secadero

    [Nota para lectores: Este post es un tocho considerable sólo recomendable para santoñeses baloncestistas]

    A raíz de este magnífico retrato de las pachangas baloncestísticas que leí el otro día, y del pésimo tiempo de este mes de julio aquí en Santoña que me tiene encerrado mirando por la ventana, he decidido hacer mi pequeño homenaje a aquellas tardes infinitas que pasaba hace años (cada vez queda más lejos) en el Secadero, en las pistas.

    Eran otros tiempos, lo más parecido a la tecnología actual era un Pentium con un emulador de la Gameboy y el PcFútbol, y un móvil que valía para llamar y mandar mensajes. Tampoco es que hiciera falta, pues cualquiera que quisiera encontrarme ya sabía dónde tenía que ir. A mí, o a cualquiera de los muchos acompañantes que en la explanada de las ocho canastas, las cuatro porterías y la U-hasta-que-la-partió-el-viento convivíamos día tras día. Hubo épocas en las que bajabas a las tres y media y ya había lleno, otras la gente se demoraba algo más… siempre había algún día en el que no aparecía ni el tato y te preguntabas qué era lo que te estabas perdiendo en otro lado del pueblo…

    Mi primer recuerdo del Secadero ya convertido en zona deportiva y no para secar las redes, es un torneo 3×3 en el que jugaba mi hermano y yo era un enano que se colaba en las canchas entre partido y partido para intentar meter alguna canasta. Me acuerdo de Luis Calle y Santi Panadero repartiendo leña y creando polémica y yo alucinando (para mí serían gigantes en aquel momento, pero ya me daba cuenta que no tenían mucha razón en algunas discusiones…) y del equipo de mi hermano, Los Tripucas, cuando el nombre aún podía ser un homenaje a aquel jugador de los Pistons y de los Jazz y no al cuerpo que acabarían echando los Chechu, Tiago, Ángel Félix y demás.

    Después fui yo el que empezó a pasar horas y horas jugando en aquellas canastas. A veces venía Pedro y pasábamos tardes muertas tirando tiros y sentándonos a no hacer nada. Y más tirar. Y más ver a la gente pasear. Fue un gran descubrimiento el día que un chaval espigado y bastante torpe nos había ocupado la canasta de Nike, un tal Álex, que era coreano. Se convirtió en otro asiduo de los partidos y las risas continuas. Porque el Seca era mucho más que hacer deporte y amigos, era el buen ambiente y las risas sin fin.

    Y poco a poco nos fuimos juntando un montón de gente peculiar. Estaban los de mi equipo, David, Miguel Ángel, Muela, Mario, por supuesto Pedro y alguna vez hasta Felipe. Estaban los uno o dos años más pequeños, Ramiro -después de picarle jugando a las chapas-, Osorio, que también vivía ahí, Álex, Iñaky… No podía faltar mi primo Félix, que aunque el baloncesto no era lo suyo, si querías reír no tenías mejor opción, y alguno de sus amigos, que eran tal para cual… Ya más tarde, a eso de las seis solían llegar los mayores, y eso ya era otra cosa. Intentábamos demostrarles que eramos buenos, que podíamos jugar a su nivel y la cosa se ponía a veces más seria, y otras veces… no. Venía Cañarte con su peculiar mecánica, Lagui y sus afilados codos, Manu, Álex el alemán, Nando, el siempre joven Gallego, Gerardo, Luis… venía Solano con sus dos inseparables amigos, Aitor con sus inagotables ganas de discutir sobre cualquier jugada, si ya venía Carretero o Monchu aquello era para nota. Partidos de categoría, incluso a toda pista… Torneos de hasta cuatro equipos, ambientazo.

    Mención aparte quiero hacer a un grupo de gente que cuando llegó revolucionó un poco el Secadero. Nosotros siempre nos poníamos en la misma canasta (la segunda más cerca de las antiguas bodegas por el lado del mar) y estos se colocaron en diagonal a nosotros. No los conocíamos y allí estaban siempre. Y nos acojonaban un poco. Con el paso del tiempo acabamos acercando posturas y a final nos hicimos buenos amigos. Y de ahí salió Sito (el tío que más ha dominado en las pistas a excepción de algún día que se dejó caer Nacho Azofra), y su hermano David, e Isaac, que en el primer partido que echamos 4×4 se dejó una navaja en la base de la canasta… ¡qué crack! Unos grandes del Secadero, porque Sito y David anda que no echaron horas ahí tampoco…

    Por supuesto me estoy dejando a algunos de los más míticos para el final, y es que por el Secadero ha habido mucho genio y figura. No quiero olvidarme de Jorge y Changel, la pareja de hecho más famosa, o cuando venía Mario con su hermano pequeño Jose que era un renacuajo (y al que ahora me encuentro y me hace ver lo mayor que estoy) Claro que era casi mejor que cuando traía a Alberto y sus incansables brincos o a Calvo, que hizo de la vagancia una táctica genuina, pero que siempre aguantaba horas allí.

    Hubo un 3×3 que organizó Berna que a veces se dejaba caer también por la zona y en el que el Koreano nos trajo a algunos de Colindres… y es que también tuvimos representación extranjera… algún chaval de Madrid, algún francés, alguno del otro lado de la bahía… unos vascos que me hicieron un mate en la cara (¡el único en un partido!), metieron una canasta desde cinco metros detrás del tablero e hicieron que no nos apuntáramos a un 3×3 en Noja todo en diez minutos… También estaban los que simplemente jugaban al fútbol y eran pocos y acababan echando unas canastas, mucho clásico del fútbol vio el Secadero también…

    Ya hablé al principio de Santi Panadero, que siguió yendo pese a la edad, que avanzaba al mismo ritmo que se quedaban cortos aquellos pantaloncitos ochenteros que nos llevaba. Y hablando de veteranos, por supuesto, el gran Nacho no podía faltar. Super Nacho, Nacho Jordan… sus inagotables historias sobre el tiro filipino y las redes que traía (y que teníamos que poner subidos en un contenedor o un carro que nos llevábamos de las bodegas), sus triples de medio campo, sus dedicatorias («¡Pa tu madre!» «¡Pa que apruebes todas!» «¡Asistencia!») o sus rodeos por la zona mientras botaba hasta que bajabas la guardia y te daba un balonazo en salva sea la parte.

    Y es que clásicos en el Secadero hubo muchos, Paco con su triple amago de cabeza, la ley de Bonano el que vaya a tirar que se quede sin mano, un hombre que creó escuela sin saberlo… Merino y su tiro por encima del tablero… También hubo chicas, pero las menos, capitaneadas por Sara Lagarma alguna vez pasaban por allí Estefanía, Mirta, Isa, o se asomaba Jana desde casa, pero poco más. Por suerte las chicas del equipo de Colindres que una vez nos retaron e hicieron que nos tiráramos todo el verano entrenando por miedo a la vergüenza, nunca aparecieron…

    Sé que me estaré olvidando de más de uno y más de dos, pero me voy haciendo mayor, así que en los comentarios podéis avisarme de los que no están en la lista. Y es que el Secadero fue más que baloncesto, fue una manera de vivir los veranos y nuestra juventud. Era perfecto.

  • Tarjetas sin contacto: los sinsentidos del transporte en Cantabria

    Soy fan del transporte público. En mi casa nunca hubo coche y las (muchas) veces que tuve que ir de pequeño a Santander fueron en autobús. A la playa de Berria directamente íbamos andando, que no está tan lejos. Después he vivido en Brno, donde cualquier movimiento a lo largo y ancho de la ciudad se hace en tranvía, trolebús o autobús, sin casi esperas a cualquier hora… Y así, de vuelta a Cantabria, mientras echo de menos los autobuses de Student Agency y el saber con increíble exactitud a qué hora voy a salir de casa, llegar a la parada, coger un bus, hacer un transbordo, otro, otro y clavar la hora de llegada, me encuentro ante las modernidades del transporte regional: las tarjetas sin contacto.

    La idea inicialmente es buena, una tarjeta para poder pagar en todos los transportes de Cantabria: líneas de autobús, trenes de Feve y Renfe regionales e incluso en las lanchas de Los Reginas que cruzan la bahía de Santander. Se evitan las largas colas al pagar al chófer del bus y no tienes que preocuparte de llevar dinero cambiado. La realidad, al final, es caótica.

    Una vez que compras la tarjeta sin contacto, lo que posees son tres tarjetas monedero en una, que tienes que ir recargando según la compañía del servicio que quieras tomar. Es decir, para viajar de Santoña a Santander tengo que recargar el monedero de Alsa, pero si un día me viene mejor el horario del autobús de Palomera, tendré que hacerme un nuevo monedero y recargar ese. Y si un día quisiera pagar con mi tarjeta el Feve hasta Valle Real, tendría que abrir una tercera cartera virtual y meter dinero ahí. Imagino que si quisiera ya rizar el rizo y ¡oh! viajar hasta Pedreña en barca, tendría que cerrar uno de los tres monederos y abrir otro…

    ¿Cual es la ventaja de esto? Precios algo reducidos en los billetes. ¿Merece la pena? No lo tengo tan claro. Al tener que recargar números redondos en cada monedero, al final lo que acabas acumulando es un montón de euros que quedan como remanente en cada compañía (dinero que ellos ya han ganado y tú no puedes usar porque no llega para un viaje completo). Por otro lado, llevar un control del dinero que tienes en la tarjeta me parece bastante complicado a no ser que lleves una libreta en la que cada vez que saques un billete puedas anotar el saldo restante (sólo lo puedes comprobar en el autobús al hacer la compra) Si yo simplemente con la cuenta para Alsa ya he ido a pagar dos veces y no tenía suficiente, no quiero imaginarme si tuviera que llevar calculado lo de tres compañías distintas…

    Yo pregunto, ¿no tendría más sentido que todo el dinero valiera para todos los transportes y tener realmente una tarjeta unificada? ¿No puede ir todo el dinero a una cuenta común y que cada compañía coja lo correspondiente según los tickets que haya vendido? ¿Dónde está el problema que se me escapa? Todos querrán sus comisiones imagino…

    Y otra cuestión, ¿si las tarjetas no son personales ni tienen ninguna identificación, por qué no puedo pagar dos billetes con la misma tarjeta? Es como tener un bonobús de los antiguos y que no me dejaran ticarlo dos veces. «No se puede, son las normas» o «si viene un inspector y ve dos billetes con la misma tarjeta a mí se me cae el pelo» son respuestas que he obtenido de conductores a los que les preguntaba cuál era el problema de pasar mi tarjeta para comprar dos billetes o simplemente pasarle mi tarjeta a mi acompañante y que pagara con ella el suyo…

    Al menos en el transporte urbano de Santander sí que se pueden pagar varios billetes o incluso hacer transbordos con su propia tarjeta sin contacto. Eso sí, el subir dos céntimos el viaje de 0,60 a 0,62 ha provocado igualmente el problema del dinero que se queda en la tarjeta sin poder usar… Cuando salió la misma y el mínimo de recarga eran 6 euros todo iba bien, era como tener un bono de diez viajes. Ahora con esa recarga mínima tienes para 9,67 viajes… otro despropósito.