¿Tú cómo desconectas? Pero desconectar de verdad…
Estos últimos años de mi vida he viajado bastante. Bastante más de lo que estaba acostumbrado. Y aunque la mayoría de viajes han sido a eventos relacionados con WordPress, el balance entre decir que es un «viaje de ocio» y un «viaje de trabajo» no está nada claro. Me lo paso muy bien, estoy con amistades pero apenas tengo tiempo de visitar las ciudades en las que estoy y a nivel mental es agotador estar hablando durante varios días seguidos de «trabajo».
Y es que sí, WordPress, el mundo de la web, las comunidades online… es trabajo.
Así que he necesitado recuperar una válvula de escape que ya estaba en mi vida hace muchos años: los festivales de música.
Primero fue el año pasado en el BBK Live 2023. Un regalo que era para mi sobrino Dani aunque realmente era para mí. Tres días en Kobetamendi disfrutando de Arctic Monkeys, Phoenix o Florence + The Machine. En una tienda de campaña en mitad del monte, conociendo a gente loca valenciana o aragonesa (todos llamados Antonio, curiosamente) y con conversaciones que lo más profundo que llegaban eran a «¿qué banda vamos a ver ahora?».
Y este año, diecisiete años después de mi última vez allí, volví a Benicassim. Volví al FIB.
Volví porque tocaban Pete Doherty y Carl Barat (y Gary y John, sí, sí) y nunca los había visto juntos. Volví porque el cartel estaba lleno de bandas españolas que no pegaban en la idea que uno puede tener de un festival «internacional» pero a mí me pegaban todo porque eran bandas que había estado escuchando sin parar los últimos meses. Volví porque quería reventar el suelo con Delaporte, romper la maldición con Lori Meyers, cantar con La La Love You como si tuviera veinte años, disfrutar tranquilamente a The Vaccines o dejarme llevar con la juventud loca de Karavana, Besmaya o Veintiuno.
Volví porque iba con L. Y esta vez íbamos a saber quiénes éramos y no solo coincidiríamos en el espacio/tiempo sin saber cómo se iban a transformar nuestras vidas en el momento en el que nos cruzáramos poco después gracias, de alguna manera, al FIB.
Porque siempre puedes contar con D para que te lleve a comer a un sitio digno de recordar. Porque a M no le importa que me vaya a bailar (a cualquier cosa llaman bailar) mientras ella descansa. Y sí, aquí todo el mundo tiene su inicial –no es por el RGPD, pero casi–.
Y, por encima de todo, porque era mi momento de desconexión.
Solo cerveza (bueno, Heineken), buena música, siestas, duchas, risas y cansancio del bueno. Del que tienes cuando te lo has pasado muy bien. Cero trabajo. Cero páginas web. Cero problemas de personas en otro lado del mundo. Cero planificación de próximas acciones.
Música, cerveza, sol, amigos. ¿No suena como un gran plan?
Obviamente el FIB no es lo que fue, y yo también preferiría pagar el triple por el abono y tener bandas top que no puedes ver en cualquier otro festival del país (sí, hay para elegir…). Pero a mí este año me daba igual. Iba porque lo necesitaba y le doy un 10/10. Aunque casi pierdo el avión. Aunque no fui a comer donde me recomendó Francisco el taxista. Aunque «solo» me hice una foto con Carl que se alojaba en nuestro hotel. Aunque el primer día me dormí en mitad del recinto. Aunque me eché tanta crema que volví igual de blanco que como me fui. Aunque hubiera fallos de sonido. Aunque no hubiera ingleses (que a mí esto me parece maravilloso). Aunque la gente en Instagram solo tuviera quejas y quejas. Aunque la cerveza costase una pasta (¡este año la tenía! ¡no tenía que contar céntimos como cuando era universitario!) o aunque me comiera un bocadillo que no pasará a la historia de los bocadillos. Aunque me desesperara con la gente intentando ganar premios sin tener en cuenta las leyes de la física. Aunque el aeropuerto de Castellón no esté –ni de cerca– en Castellón. O aunque el calor y la humedad me hicieran recordar claramente por qué dejé de vivir en el Mediterráneo hace ya diez años.
Porque han sido cuatro días fantásticos que recordaré siempre (gracias a este blog y a multitud de fotos y vídeos que tengo) y porque seguro que son la puerta a un próximo festival en 2025. ¿Cuál? No lo sé aún… ¿recomendaciones?











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